Mundo
Esta cooperación se anuncia tras la decisión del nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, de ingresar a una coalición antidrogas liderada por el presidente estadounidense Donald Trump, dijo Hegseth durante una reunión de la alianza que agrupa a una veintena de países.
“A través del recién inaugurado presidente [...], Colombia ya ha solicitado que el Departamento de Guerra se una a Colombia en su lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas para destruir a los terroristas y las redes de terror”, señaló el jefe del Pentágono.
Pedido
El pasado viernes, durante su investidura en un regimiento militar, el abogado ultraderechista manifestó su intención de enfrentar “sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales”, al tiempo que descartó cualquier negociación de paz con los grupos que se mantienen hoy en armas.
Ese mismo día, el Departamento de Estado anunció que tiene previsto destinar 1,000 millones de dólares para Colombia en materia de seguridad.
Cadena
Colombia es el mayor productor de cocaína del mundo y Estados Unidos, a su vez, el principal consumidor.
En el país sudamericano operan varios grupos ilegales que se financian del narcotráfico, principalmente en las zonas fronterizas.
Esas bandas están integradas por unas 25,000 personas, según un informe de la Fundación Ideas para la Paz basado en cifras oficiales de 2025.
Una amenaza jurídica
Estados Unidos dio un vuelco en su política antidrogas al iniciar, hace casi un año, una campaña sin precedentes de bombardeos contra supuestas narcolanchas.
La ofensiva comenzó en el Caribe y se amplió al Pacífico. Ha causado unos 215 muertos en unos 53 ataques.
Hegseth aseguró que esos bombardeos provocaron una “caída récord” en el tránsito de dichas embarcaciones.
Juristas internacionales y organizaciones de defensa de los derechos humanos denuncian esos ataques como ejecuciones extrajudiciales.
En ese marco, el secretario alentó a los miembros de la coalición antidrogas a abandonar la Corte Penal Internacional (CPI), con facultades para juzgar esas muertes.
La CPI es una “amenaza” y por eso “animo encarecidamente” a los países de la coalición a “abandonar” este organismo”, instó.