Editorial
Prepararnos para El Niño implica proteger infraestructura, producción y servicios esenciales, pero también preservar la salud
Prepararse frente a El Niño supone, por ello, adoptar una mirada integral. Las acciones de prevención no deben limitarse a la descolmatación de ríos, construcción de defensas ribereñas, protección de infraestructura o preparación de sistemas de respuesta ante inundaciones y huaicos. Los efectos de un fenómeno climático de estas características pueden extenderse también al ámbito sanitario, lo que demanda anticipar los riesgos y fortalecer desde ahora las capacidades para proteger la salud de la población.
En ese contexto, el inicio de la vacunación en Tumbes constituye una acción oportuna. Para el nuevo periodo se proyecta proteger a más de 14,000 personas en esta región. De acuerdo con información del Ministerio de Salud, la vacuna tetravalente aplicada en el país protege contra los cuatro serotipos del virus y reduce significativamente tanto las hospitalizaciones por dengue grave como los casos sintomáticos.
La vacunación, sin embargo, forma parte de una estrategia que debe comprender diversas acciones complementarias. El control vectorial, la eliminación de criaderos, la vigilancia epidemiológica, el abastecimiento oportuno de insumos y la preparación de los establecimientos y del personal de salud resultan igualmente indispensables. Frente al dengue, prevenir significa actuar antes de que el mosquito encuentre las condiciones para multiplicarse y antes de que un incremento de casos ejerza presión sobre los servicios sanitarios.
La ciudadanía desempeña también un papel fundamental. Eliminar recipientes que acumulen agua, mantener adecuadamente protegidos los depósitos, facilitar las labores de control sanitario y completar los esquemas de vacunación son prácticas sencillas que pueden contribuir considerablemente a reducir los riesgos. La prevención se vuelve mucho más eficaz cuando las políticas públicas encuentran una participación responsable de las familias y comunidades.
La experiencia acumulada frente a anteriores fenómenos climáticos ofrece al Perú conocimientos que deben aprovecharse. Anticipar escenarios, coordinar esfuerzos y actuar oportunamente permite disminuir la vulnerabilidad y proteger especialmente a las poblaciones ubicadas en las zonas de mayor riesgo.
La campaña iniciada en Tumbes representa, en ese sentido, un paso en la dirección correcta. Prepararnos para El Niño implica proteger infraestructura, producción y servicios esenciales, pero también preservar la salud. Fortalecer desde ahora la prevención del dengue significa asumir que la mejor respuesta ante una emergencia comienza mucho antes de que esta ocurra.