• VIERNES 14
  • de agosto de 2026

Opinión

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APROXIMACIONES

El Perú se construye con sus juventudes

Las y los jóvenes no esperan su turno: ya innovan, movilizan cambios y contribuyen para definir el rumbo del Perú


Editor
Alissar Chaker

Representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)


Esa convicción guía el trabajo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Hemos constatado que las juventudes peruanas no quieren ser vistas únicamente como beneficiarias de políticas públicas. Quieren –y deben– ser reconocidas como actoras de cambio. En procesos de diálogo impulsados junto a aliados nacionales e internacionales, jóvenes de distintas regiones han identificado prioridades impostergables: salud mental, educación con innovación, emprendimiento, paz y seguridad. Son preocupaciones concretas, nacidas de la experiencia de quienes enfrentan cada día las oportunidades y los obstáculos del país.

Para que esa escucha sea útil, es indispensable reconocer la diversidad de experiencias juveniles. No existe una sola juventud, sino múltiples realidades: jóvenes urbanos y rurales, indígenas y afroperuanos, migrantes, emprendedores, estudiantes, trabajadores, líderes comunitarios, activistas y también jóvenes que hoy no estudian ni trabajan, pero que no por ello deben quedar al margen. Sus contextos son distintos, pero comparten una aspiración común: vivir en un país que les permita desarrollar capacidades, ejercer derechos y participar en la vida pública.

Por eso, invertir en juventudes es invertir en desarrollo humano. Significa mejorar trayectorias educativas, ampliar oportunidades de empleo digno, fortalecer habilidades digitales, proteger la salud mental y abrir canales reales de participación. También exige reconocer una verdad simple: los grandes desafíos nacionales –productividad, desigualdad, acción climática y cohesión social– no se resolverán sin la energía, la creatividad y el compromiso de las nuevas generaciones.

En ese camino, el valor agregado del PNUD está en conectar evidencia, diálogo y acción. Acompañamos al Estado, la sociedad civil y el sector privado para que las prioridades juveniles se traduzcan en políticas y programas concretos. No se trata de hablar por las juventudes, sino de abrir espacios para que tomen la palabra e incidan en las decisiones públicas. Cuando una lideresa amazónica plantea soluciones frente al cambio climático; cuando jóvenes de barrios urbanos piden recuperar espacios públicos para mejorar la seguridad ciudadana; cuando un emprendedor desarrolla alternativas productivas; o cuando estudiantes demandan mayor atención a la salud mental, no estamos ante demandas aisladas, sino ante señales que el país debe tomar en serio. El mensaje es claro: las respuestas más transformadoras nacen cuando quienes viven los problemas participan en su solución.

De ahí la necesidad de cambiar la narrativa con decisión: dejar de ver a la juventud solo como población en riesgo y reconocerla como una población con agencia; pasar de una inclusión simbólica a una participación efectiva; dejar de diseñar políticas para jóvenes y empezar a construirlas con ellas. Esa diferencia marca el paso de una democracia que consulta ocasionalmente a una democracia fuerte que escucha y confía.

El Perú necesita crecer, pero también recuperar la confianza en sus juventudes: en su capacidad de aportar al debate público, renovar liderazgos, innovar en sus territorios y exigir instituciones más cercanas, transparentes y eficaces. Si aspiramos a un país más justo, resiliente y sostenible, no basta con prepararlas para el futuro; debemos construir el presente con ellas, escuchando no solo sus demandas, sino también sus propuestas.

Desde el PNUD, seguiremos acompañando ese esfuerzo con una convicción sencilla y urgente: cuando las juventudes toman la palabra, el país no solo escucha nuevas voces; descubre nuevas posibilidades de transformación. En ese espíritu, y recogiendo el llamado expresado en el discurso de toma de posesión de la presidenta de la república a mirar a la juventud como parte esencial del porvenir nacional, reafirmamos que el Perú que viene empieza hoy, con sus jóvenes como protagonistas. ¡Feliz Día Internacional de la Juventud!