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El partido de ida de los octavos de final prácticamente fue un monólogo para el cuadro cusqueño porque fue el amo y señor del campo de juego del estadio Inca Garcilaso de la Vega, a donde llegaron 35,000 aficionados.
Los jugadores del Cienciano no demoraron mucho para llegar con amplia claridad al arco defendido por Warleson, el gran sacrificado de la noche. El primer gol se caía de maduro y llegó a los 17 minutos gracias a un cabezazo de Matías Succar tras un buen centro de Alejandro Hohberg.
Cuando la hinchada cusqueña aún no terminaba de festejar el primer tanto, el 2-0 llegó de manera rápida. Esta vez, Neri Bandiera, quien había perdido una ocasión a los 16 minutos, tuvo su revancha a los 19 para decretar el segundo de la noche. Esta conquista demoró en celebrarse porque el VAR lo revisó hasta por cinco minutos para despejar la duda sobre una posible mano en la acción. Finalmente, todo fue válido.
Los dirigidos por el argentino Horacio Melgarejo mantuvieron el pie sobre el acelerador aprovechando el desconcierto del equipo brasileño que jamás terminó de reponerse a los 3,400 metros de altura de la ciudad cusqueña.
El tercer gol llegó en el minuto 29. Succar volvió a aparecer para ampliar el marcador con un remate mordido que entró a la portería dando botes ante una mala salida del portero Warleson.
El primer tiempo de ensueño de los cusqueños se concretó a los 35 minutos, cuando el argentino Marcos Martinich envió un zapatazo cruzado desde el borde del área que se clavó en la escuadra de la portería del visitante.
Botafogo salió a la segunda mitad con la intención de recuperar posiciones y disminuir la diferencia, algo que logró a los 49, cuando Matheus Martin envió un tiro libre que dejó sin opciones al portero Ítalo Espinoza.
Sin embargo, Cienciano recuperó la iniciativa del ataque y conquistó su quinta anotación a los 62, nuevamente por intermedio de Bandiera. Dos minutos después, Succar volvió a aparecer para consolidar su hat-trick y sellar la goleada 6-1 con un remate de cabeza.
De esta manera, el ‘Papá’ sacó una gran ventaja sobre los brasileños que hace ilusionar a la afición con emular la histórica campaña del 2003, cuando levantó la Copa Sudamericana.