Suplemento Jurídica: Sostenibilidad entra al balance: ¿cómo cambiarán los reportes empresariales en Perú?
Lo que implican las NIIF S1 y S2 en Perú
Nicole Freire Figueroa
Asociada principal de Echecopar
Con la adopción en el Perú de las NIIF S1 y NIIF S2, las empresas enfrentarán un cambio relevante en la forma de identificar, gestionar y revelar sus riesgos ambientales, climáticos y de sostenibilidad.
El Consejo Normativo de Contabilidad aprobó la NIIF S1, sobre requerimientos generales para revelar información financiera relacionada con sostenibilidad, y la NIIF S2, sobre información financiera relacionada con el clima. Asimismo, el MEF ha señalado que estas normas buscan que las empresas reporten con mayor claridad sus riesgos y oportunidades vinculados a sostenibilidad y cambio climático, mejorando la información disponible para inversionistas y otros usuarios del mercado.
En términos prácticos:
NIIF S1. Exige revelar riesgos y oportunidades de sostenibilidad que puedan tener impacto financiero en la empresa. Es decir, los asuntos ambientales, sociales y de gobernanza dejan de ser únicamente temas de cumplimiento o reputación, y pasan a formar parte del análisis financiero y estratégico del negocio.
NIIF S2. Se enfoca específicamente en los riesgos y oportunidades derivados del cambio climático, incluyendo su impacto en la estrategia, la gestión de riesgos, las métricas y los resultados empresariales.
En el caso peruano, la implementación será progresiva y la exigibilidad está prevista a partir del 1 de enero de 2029 para entidades no supervisadas con ingresos anuales iguales o superiores a 2,300 UIT. Respecto de las entidades bajo supervisión de la SMV y la SBS, la implementación y vigencia dependerán de las normas y procedimientos que emitan dichos organismos.
Desde una mirada legal, este cambio es especialmente relevante porque el cumplimiento ambiental ya no puede evaluarse solo frente a la autoridad ambiental o sectorial. Una contingencia ambiental, una deficiencia en permisos, una brecha en trazabilidad o una obligación ambiental incumplida pueden convertirse en información financiera relevante para inversionistas, bancos, directorios y otros grupos de interés.
En otras palabras, la sostenibilidad empieza a consolidarse como parte del gobierno corporativo, la gestión de riesgos y la toma de decisiones empresariales.
Por ello, las empresas deberían comenzar a prepararse desde ahora. El primer paso consiste en identificar aquellos riesgos ambientales, climáticos y de sostenibilidad que puedan tener un impacto financiero en el negocio. Al mismo tiempo, será fundamental fortalecer la trazabilidad y el sustento de la información ambiental y ESG, así como promover un trabajo articulado entre las áreas legales, ambientales, financieras, contables y de gestión de riesgos. Todo ello debe ir acompañado de una revisión de la gobernanza interna, con el objetivo de asegurar que la información reportada sea consistente, verificable y capaz de resistir el escrutinio de inversionistas, reguladores y otros grupos de interés. Esperar a que la obligación sea plenamente exigible en 2029 podría significar perder un tiempo valioso para desarrollar las capacidades que este nuevo estándar demandará.
Desde la práctica legal, este nuevo marco confirma una tendencia clara: el compliance ambiental y la sostenibilidad ya no son asuntos aislados del negocio, sino componentes esenciales de la gestión corporativa y financiera.
La pregunta para las empresas ya no es si deben prepararse, sino qué tan sólidas son hoy sus bases de información, gestión de riesgos y gobernanza para responder a este nuevo estándar.