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Durante la temporada 2026 de excavaciones, el equipo del Museo de Sitio Huaca Pucllana encontró los restos de un individuo adulto, probablemente masculino, en un canal subterráneo asociado a un pozo ceremonial. El contexto, fechado preliminarmente alrededor del año 650 d. C., corresponde a la cultura Lima.
El individuo fue hallado extendido de norte a sur a lo largo del canal y apoyado sobre su lado izquierdo. El cráneo estaba dirigido al oeste, con la mirada orientada hacia la pirámide y el mar. Para los investigadores, esta disposición sugiere que el cuerpo habría sido colocado deliberadamente como parte de una ceremonia de clausura del canal.
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Las observaciones iniciales de la pelvis y de la cresta occipital indican que podría tratarse de un hombre adulto. El dato todavía debe ser confirmado mediante estudios de antropología física. Estos análisis permitirán establecer con mayor precisión el sexo, la edad al morir, la estatura, posibles patologías o traumatismos y otras características biológicas. También contribuirán a determinar las circunstancias de su muerte y deposición.
Arquitectura inusual
El hallazgo adquiere especial interés por las características de la estructura donde fue encontrado. El pozo ceremonial está construido con cantos rodados, una técnica que se diferencia de la utilización predominante de pequeños adobes de barro en otras edificaciones del complejo.
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La asociación entre el pozo, el canal subterráneo y la ofrenda humana proporciona información sobre la diversidad de soluciones arquitectónicas y acerca de las ceremonias realizadas por la sociedad Lima.
Los investigadores analizarán también los materiales arqueológicos asociados al contexto. La arquitectura, la cerámica, los restos animales y otros elementos recuperados permitirán reconstruir la secuencia de utilización y clausura del pozo y del canal. El estudio podrá aportar información sobre el uso de espacios subterráneos y la organización del paisaje ceremonial.
Sociedad de constructores
La construcción del complejo correspondió a la sociedad Lima, que ocupó la costa central durante los primeros siglos de nuestra era.
Las investigaciones del proyecto sitúan el funcionamiento principal del centro ceremonial entre los años 450 y 650 d. C. aproximadamente, mientras que estudios arqueológicos ubican la construcción de sus principales estructuras entre los siglos IV y VII.
La Gran Pirámide constituye la estructura principal. Formada por plataformas superpuestas, fue levantada con millones de pequeños adobes modelados a mano.
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Muchos fueron colocados verticalmente, uno junto a otro, formando muros que recuerdan a lomos de libros. La construcción noS se realizó en una sola etapa: las investigaciones han identificado diferentes fases y modificaciones arquitectónicas. El conjunto no estaba limitado a la pirámide. Comprendía plazas, patios, rampas y recintos destinados a diferentes actividades. La Gran Pirámide alcanzó aproximadamente 20 metros de altura según estudios arqueológicos, aunque otras referencias del proyecto han señalado una altura cercana a los 25.
Una investigación académica la describe con unos 400 metros de longitud, 60 metros de ancho y siete plataformas.
Un centro ceremonial
Pucllana fue un centro ceremonial de la sociedad Lima. Las evidencias arqueológicas muestran actividades rituales y espacios diferenciados dentro del complejo. Su ubicación también permite estudiar la relación de esta población con los recursos del litoral y del valle.
El entorno prehispánico era muy distinto del actual paisaje urbano de Miraflores. Los investigadores han encontrado evidencias de productos agrícolas como maíz, ají, frejol, calabaza, mate, maní, achira y algodón, además de frutas como guayaba, pacae y lúcuma. También existen evidencias relacionadas con el consumo de recursos marinos.
La proximidad del mar tuvo importancia dentro de la vida de la población. Estudios sobre el sitio han identificado representaciones y materiales relacionados con el mundo marino, mientras que las plazas ceremoniales habrían formado parte de actividades religiosas vinculadas con este entorno.
La presencia Wari
Después del desarrollo de la sociedad Lima, el lugar tuvo una nueva función durante el Horizonte Medio. La evidencia arqueológica demuestra una presencia Wari y, especialmente, la utilización de la parte superior de la Gran Pirámide como espacio funerario.
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Entre 1997 y 2012, se registraron 87 tumbas con 180 individuos de filiación Wari en la parte alta de la estructura piramidal. Este conjunto constituye una fuente importante para estudiar la presencia y las transformaciones asociadas a los Wari en la costa central.
La cronología de esta presencia ha sido objeto de investigación. Un estudio publicado en PLOS One señala que la cultura Lima ocupó el sitio aproximadamente entre los años 500 y 700 d. C. y que los Wari llegaron al centro de la costa posteriormente, alrededor de los años 800 y 1000. El Ministerio de Cultura, por su parte, resume la secuencia señalando una fuerte influencia Wari entre los siglos VI y IX.
Los entierros Wari incluyen fardos funerarios y objetos asociados a las personas enterradas. Su presencia muestra que la Gran Pirámide conservó un carácter sagrado incluso después del periodo de mayor desarrollo de la sociedad Lima.