Central
El hallazgo fue realizado en el Conjunto Arquitectónico 61, ubicado en el sector sur del núcleo urbano del complejo arqueológico, durante las investigaciones que desarrolla el Proyecto Arqueológico Huacas de Moche.
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La osamenta fue encontrada en posición recostada, con la cabeza orientada hacia el sur y las piernas hacia el norte. El entierro estaba acompañado por un ajuar funerario compuesto por dos silbatos, una sonajera y una vasija escultórica. Para los investigadores, estos objetos ofrecen información sobre las prácticas culturales y funerarias de una sociedad que ocupó este espacio hace unos 1,500 años.
Una ciudad por descubrir
El hallazgo tiene particular interés porque procede del núcleo urbano y no de los grandes edificios ceremoniales que han convertido a las Huacas de Moche en uno de los principales sitios arqueológicos del norte peruano. El Conjunto Arquitectónico 61 presenta pequeñas plataformas y muros divisorios que delimitaban espacios destinados a distintas actividades.
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Las excavaciones buscan ampliar el conocimiento sobre la población que habitó esta zona y aproximarse a aspectos de su vida cotidiana. El director del proyecto, Carlos Rengifo, explicó que el objetivo es mirar más allá de los espacios ceremoniales para conocer también a quienes vivieron, trabajaron y fueron enterrados en la ciudad.
El trabajo arqueológico incluye registros gráficos, altimétricos, fotográficos, fílmicos y aéreos. Los investigadores continuarán descendiendo hacia niveles más profundos para identificar las transformaciones que experimentaron los ambientes y establecer cómo fueron utilizados a lo largo del tiempo. La actual etapa de excavación está prevista para culminar aproximadamente en un mes.
Junto al entierro infantil se recuperaron también vasijas domésticas asociadas al abandono de los espacios. Estos materiales pueden aportar información sobre la alimentación y las actividades cotidianas desarrolladas en los ambientes residenciales. El interés del proyecto está, precisamente, en reconstruir la ciudad a partir de sus diferentes funciones y de las huellas dejadas por sus habitantes.
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La capital mochica
Las Huacas de Moche no son solamente dos grandes pirámides de adobe. El complejo está constituido por la Huaca de la Luna, la Huaca del Sol y el núcleo urbano situado entre ambas. Estos tres componentes conformaron la capital del Estado Moche, una sociedad que se desarrolló en la costa norte del Perú aproximadamente entre los años 200 y 850 d. C.
El conjunto se encuentra en el valle bajo del río Moche, a unos seis kilómetros de la línea costera. La Huaca de la Luna se levanta al pie del cerro Blanco y conserva muros decorados con relieves y pintura. Allí se desarrollaron importantes actividades ceremoniales. La Huaca del Sol, construida posteriormente, es una de las edificaciones de adobe más grandes de América. Entre ambos monumentos se extendió una ciudad que todavía revela sus dimensiones y funciones mediante las excavaciones.
La investigación del núcleo urbano permite ampliar la imagen tradicional de los mochicas. Las grandes huacas muestran la dimensión monumental y ceremonial de esta sociedad, mientras que las áreas residenciales y productivas permiten aproximarse a otros aspectos de su organización. En ellas aparecen espacios de vivienda, producción, administración y actividades cotidianas.
El entierro del niño se incorpora así a una investigación más amplia. Su ajuar no es solo un conjunto de objetos depositados junto al cuerpo. Su posición, asociación y contexto permiten estudiar las prácticas funerarias y las relaciones sociales que existían dentro de la comunidad. La investigación arqueológica busca establecer qué información puede obtenerse de cada uno de estos elementos y de su relación con el espacio donde fueron encontrados.
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El Proyecto Arqueológico Huacas de Moche nació en 1991 como una propuesta académica de investigación de la Universidad Nacional de Trujillo. Dirigido inicialmente por los arqueólogos Santiago Uceda y Ricardo Morales, mantiene hasta hoy una investigación continua del complejo.
El proyecto estudia los dos edificios monumentales y el núcleo urbano que los conecta.
Museo Santiago Uceda Castillo
El actual Museo Santiago Uceda Castillo nació como Museo de Sitio Huacas de Moche. En 2006, se formuló el proyecto y la museografía.La ejecución estuvo a cargo de la Universidad Nacional de Trujillo. Fue inaugurado el 24 de junio de 2010. El museo reúne salas de exhibición, un área comunal, un centro de investigación y un anfiteatro. Su función supera la exposición de objetos recuperados en las excavaciones: también es un espacio de investigación y desarrollo comunitario. Tras la muerte de Santiago Uceda, ocurrida el 14 de enero de 2018, la Universidad Nacional de Trujillo cambió su denominación mediante la Resolución Rectoral N.° 1166-2018/UNT, como homenaje al arqueólogo que dirigió el proyecto.
Dato
18 años de edad habría tenido el menor cuyo contexto funerario se halló.