• VIERNES 21
  • de agosto de 2026

Editorial

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Contra el crimen transnacional

En tiempos en que las instituciones globales enfrentan crisis de legitimidad, la instalación de este Grupo de Trabajo representa un triunfo del multilateralismo pragmático

Esta decisión supera la retórica diplomática. Con su instalación, este nuevo grupo intergubernamental demuestra la voluntad conjunta de nuestras naciones de convertirse en un motor operativo real en la lucha contra el crimen transnacional.

El grupo diseñará un plan de acción con plazos específicos y resultados medibles a fin de establecer un verdadero mecanismo de rendición de cuentas. Uno de los propósitos centrales es proponer alternativas estratégicas de inteligencia financiera, dado que el dinero ilícito fluye de forma oculta por nuestros sistemas bancarios. Urge garantizar la trazabilidad de estos capitales para identificar con transparencia su origen y destino final.

Otro eje fundamental será el control migratorio y fronterizo. Nuestras fronteras son extensas y porosas, y los Estados cuentan con recursos limitados para frenar el tránsito ilegal.

En este ámbito, es vital el intercambio oportuno de información sobre quiénes entran y salen de nuestros territorios, su estatus legal, sus antecedentes policiales y si existen sospechas de su participación en actos delictivos recientes. Una coordinación estricta evitará que los criminales se aprovechen de las distintas políticas migratorias de la región para obtener impunidad.

Para lograrlo, el Grupo de Trabajo funcionará como una instancia de coordinación técnico-operativa, con un liderazgo rotativo, orientada a garantizar una comunicación efectiva y en tiempo real entre nuestras fuerzas del orden.

Para el Perú, consolidar estos acuerdos es de máxima urgencia frente a las diversas amenazas criminales que convergen en su territorio. La minería ilegal depreda nuestros recursos sin pagar impuestos, mientras que el narcotráfico moviliza drogas y dinero a través de las fronteras. A esto se suma la diversificación de estas bandas hacia otros graves delitos, como la tala ilegal, el tráfico de armas y la trata de personas.

Además, delitos conexos como el lavado de activos, la delincuencia común y el sicariato —que muchas veces son financiados por estas megabandas transnacionales— pueden ser frenados si se cuenta con inteligencia compartida y oportuna.

En tiempos en que las instituciones globales enfrentan crisis de legitimidad, la instalación de este Grupo de Trabajo representa un triunfo del multilateralismo pragmático. Queda demostrado que las democracias de la región pueden y deben cooperar con firmeza para garantizar la seguridad y el progreso de sus pueblos.