• DOMINGO 23
  • de agosto de 2026

Editorial

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Cooperación ante El Niño

Esta importante cooperación permite al Gobierno peruano fortalecer sus históricos lazos con Washington, justo en el marco del bicentenario del establecimiento de nuestras relaciones diplomáticas

Si bien los efectos de esta perturbación climática se han registrado en nuestro territorio desde la época preincaica (como lo demuestra la cultura Moche en la costa norte), aún se encuentran frescos en nuestra memoria los devastadores sucesos ocurridos en los episodios extraordinarios de 1982-1983, 1997-1998 y 2017.

A diferencia de aquellas épocas, frente al fenómeno El Niño proyectado para 2026-2027 (el cual se estima será “fuerte y extraordinario”), hoy con la nueva tecnología podemos contar con un monitoreo, documentación y seguimiento científico sistemático que nos permite predecir mejor sus posibles impactos.

Esta valiosa información ha llevado a la Cancillería peruana a aprender de las duras lecciones del pasado. Hemos dejado atrás la postura reactiva para apostar por una diplomacia proactiva, orientada a buscar cooperación internacional para gestionar las eventuales consecuencias meteorológicas.

Ante la peligrosa confluencia proyectada entre El Niño Costero y El Niño Global, el canciller Carlos Espá ha liderado una ofensiva diplomática orientada a planificar una respuesta articulada a la medida de la amenaza. No se trata solo de firmar acuerdos declarativos, sino también de lograr compromisos de acción concretos mediante una verdadera hoja de ruta.

En su reciente viaje a la sede del Comando Sur en Florida, el canciller logró afianzar una alianza estratégica con Estados Unidos, basada en tres pilares fundamentales.

El primero de ellos es la proactividad. No debemos esperar a que ocurra el desastre para solicitar ayuda internacional. Bajo esta premisa, el Gobierno de la presidenta Keiko Fujimori busca asegurar de antemano equipamiento, apoyo logístico y cualquier otro tipo de asistencia orientada a mitigar la amenaza.

El segundo pilar es garantizar la asistencia médica especializada. El canciller ha conseguido el compromiso de que en febrero próximo llegue a Piura –una de las zonas más vulnerables ante el fenómeno– el buque hospital militar USNS Comfort. Este apoyo médico estadounidense será vital para evitar un colapso en los sistemas de salud de la macrorregión norte.

Como tercer punto, esta importante cooperación permite al Gobierno peruano fortalecer sus históricos lazos con Washington, justo en el marco del bicentenario del establecimiento de nuestras relaciones diplomáticas.

Frente a un evento climático de alcance transnacional, la Cancillería peruana ya venía impulsando esfuerzos conjuntos con otras naciones de la región. Prueba de ello es su acertada iniciativa de incluir la prevención ante El Niño en la agenda oficial de la XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Madrid el próximo noviembre.