• MARTES 25
  • de agosto de 2026

Editorial

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Expansión económica se acelera

“El camino trazado por la demanda interna demuestra que se cuenta con las condiciones institucionales y de mercado para superar las adversidades. El reto reside en canalizar este impulso con visión descentralizada y propositiva”.

Con un avance de 2.6% en el producto bruto interno (PBI) durante el segundo trimestre del año, impulsado por una demanda interna que se incrementó 7.4%, el balance macroeconómico ratifica la fortaleza de nuestros motores productivos.

Este desempeño, que acumula un aumento de 3% en la primera mitad del año y 3.3% en los últimos cuatro trimestres, constituye una base sólida para proyectar un horizonte de progreso compartido.

El protagonismo de la iniciativa privada representa el pilar más potente de esta etapa.

El incremento de 20.9% en la inversión privada refleja una renovada confianza en el potencial del país, manifestada en la ejecución de obras de infraestructura y proyectos inmobiliarios y de ingeniería civil.

A este impulso se suma el avance de 3.3% en el consumo de los hogares; un logro respaldado por la mejora en las tasas de empleo y la elevación en los ingresos del trabajo. Asimismo, el notable repunte de 35% en la inversión minera evidencia cómo las cotizaciones internacionales favorables y la gestión empresarial se traducen en oportunidades concretas para la economía nacional.

Por su parte, la inversión bruta fija se elevó 14.3%, apalancada por el dinamismo de la construcción (8.9%) y la adquisición de maquinaria y equipo (22.7%), mientras que actividades clave como el comercio (7.3%), el transporte y los servicios mantuvieron trayectorias positivas.

Del mismo modo, el gasto del Gobierno aportó 3.2% al resultado general, sustentado por la operatividad de la administración pública, la educación y la salud.

Estos indicadores demuestran que, cuando las variables de consumo y capital privado se alinean, la estructura productiva responde con firmeza.

Para potenciar este ciclo expansivo resulta fundamental enfocar esfuerzos en los sectores que enfrentan desafíos coyunturales.

La contracción registrada en la pesca y la acuicultura (-48.7%), junto con las caídas en la manufactura y la agricultura debido a factores climáticos como el fenómeno de El Niño, plantean la oportunidad de implementar estrategias de mitigación, diversificación y modernización técnica.

Del mismo modo, revertir la disminución de 2.8% en la inversión pública permitirá convertir la obra estatal en un catalizador complementario de la actividad privada.

Avanzar hacia la consolidación exige formular políticas integradas que fortalezcan la resiliencia productiva y aseguren que cada cifra de crecimiento se transforme en bienestar ciudadano.

El camino trazado por la demanda interna demuestra que se cuenta con las condiciones institucionales y de mercado para superar las adversidades.

El reto reside en canalizar este impulso con visión descentralizada y propositiva, asegurando que el empuje actual siente las bases de un desarrollo sostenible y duradero para toda la población.