• LUNES 24
  • de agosto de 2026

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OIT plantea acelerar la formalización laboral con medidas según productividad, barreras e incentivos

Entrevista al director de la OIT para los Países Andinos, Ítalo Cardona


Editor
Percy Buendia Quijandría

Periodista

pbuendia@editoraperu.com.pe


El Estado peruano enfrentará, durante el próximo quinquenio, diversos desafíos para fomentar el trabajo decente en el país que presenta, por ejemplo, altas tasas de informalidad, que en 2025 llegó al 69.8% de las personas ocupadas, y falta de incentivos para impulsar el empleo juvenil en un contexto de problemas estructurales que llevan años en busca de soluciones. 

Frente a este panorama, el director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para los Países Andinos, Ítalo Cardona Monterroza, expresa su convencimiento de que el país sabrá aprovechar las muchas oportunidades que ya existen para avanzar en la promoción del empleo decente.

Enfoque
En este tema, resalta la importancia de poner en marcha políticas que favorezcan la creación de más empleo, con un enfoque especialmente en poblaciones que tienen más dificultades de acceso al mundo del trabajo, como los jóvenes y las personas en condición de movilidad. 

“Asimismo, el país requiere avanzar en las estrategias para ir aceleradamente hacia la formalización laboral, lo que requiere trabajar simultáneamente sobre varios frentes. Uno de ellos es la productividad, particularmente de las unidades económicas de menor escala, que concentran una parte importante del empleo”, recalca. 

Cardona revela que el último estudio de la OIT sobre las tendencias del mercado laboral en América Latina muestra que productividad y formalidad se refuerzan mutuamente: las empresas más productivas tienen mayores posibilidades de transitar hacia la formalidad y, a su vez, la formalidad puede facilitar acceso a financiamiento, mercados, cadenas de valor, programas de apoyo y trabajadores calificados, lo que contribuye a hacerlas más productivas.

“El mensaje importante es que el Perú tiene un compromiso oficial para lograr una reducción sostenida de la informalidad laboral. El desafío es estructural y, por tal motivo, no existe una única medida capaz de resolverlo”, asevera al Diario Oficial El Peruano. 

Además, refiere, “es importante que dejemos de pensar en que la informalidad laboral es un fenómeno homogéneo. En el país existen unidades económicas cuya productividad actual es demasiado baja para sostener los costos de la formalidad”.

A la vez, existen “empresas con productividad suficiente para formalizarse, pero que enfrentan barreras excesivas y costos que les impide hacerlo; y otras que también cuentan con capacidad para operar formalmente, pero encuentran mayores ventajas en permanecer informales”.

“Hay un dato muy revelador para el Perú en nuestro último informe: entre las empresas informales que lograron pasar a la formalidad entre 2015 y 2019, cerca de dos de cada tres estaban en los grupos de mayor productividad. Esto sugiere que mejorar la capacidad productiva de las empresas también puede abrir una vía hacia la formalización laboral”, señala. 

Sin embargo, advierte, no significa que las políticas deban concentrarse solo en las empresas más productivas. “Al contrario, lo que muestra el análisis es que las respuestas tienen que ser diferentes según la situación de cada empresa, del sector productivo e, incluso, de las regiones en donde se encuentran operando”, subraya. 

“Para las unidades de supervivencia se necesitan medidas que eleven su productividad y sus capacidades, al mismo tiempo que fortalecen derechos y protección social; para las que tienen capacidad para formalizarse, pero enfrentan barreras, reducir costos y obstáculos burocráticos puede ser la mejor vía; y para aquellas que pueden formalizarse, pero prefieren seguir operando en la informalidad, hay que trabajar sobre los incentivos, aumentar los beneficios de operar formalmente y fortalecer la fiscalización destinada a promover el cumplimiento de la normativa vigente”, plantea.

Cardona manifiesta que se debe distinguir también entre formalización empresarial y formalización del empleo. Alrededor del 20% del empleo informal en Perú ocurre dentro de compañías formalmente registradas. Es decir, una empresa puede ser formal y mantener trabajadores en condiciones de informalidad”, agrega. 

Por eso, advierte, registrar empresas no es suficiente, pues también hay que definir acciones que incidan sobre las relaciones laborales. “Y ahí la fiscalización tiene un papel crucial, combinando el control de cumplimiento de la normativa con orientación, capacitación y asistencia para empleadores y trabajadores, propone.

Condiciones
Es importante “crear condiciones para que las empresas puedan permanecer en la formalidad y, con ello, asegurar los derechos y cobertura de protección social de las personas que trabajan en ellas. Lo que muestran los estudios es que reducir únicamente los costos de registro tiene resultados limitados si no se actúa también sobre los costos permanentes y los beneficios de operar formalmente”, sostiene. 
“La pregunta que hay que plantear no es solo ‘¿cómo hacemos más sencilla la formalización?’, sino ‘¿qué hace posible que una empresa pueda sostenerse formalmente?’. 

Las respuestas deben construirse a través del diálogo social entre el Gobierno y las organizaciones de empleadores y de trabajadores, y sus resultados orientar las políticas y acciones que se ponen en marcha”, remarca.

El funcionario internacional enfatiza que la formalización sostenible requiere combinar productividad, acceso a financiamiento y tecnología, desarrollo empresarial, protección social y cumplimiento de derechos.

Articulación
“Un segundo desafío es mejorar la articulación entre educación, formación y necesidades productivas, en un momento en que la transformación digital, la inteligencia artificial (IA) y la transición hacia economías más sostenibles están modificando las competencias demandadas”, afirma. 

El director de la OIT para los Países Andinos puntualiza que hoy los empleadores valoran cada vez más los perfiles que combinan competencias técnicas, digitales, cognitivas y socioemocionales, además de capacidad de adaptación y aprendizaje permanente.

Protección social
Ítalo Cardona menciona otros retos muy relevantes como la transición de los jóvenes hacia empleos de calidad, la ampliación de la protección social y la adaptación de las instituciones laborales a las transformaciones del mundo del trabajo. 

“No hay una política aislada que pueda resolver estos desafíos. Se necesita una estrategia coherente de desarrollo productivo, empleo, formación, formalización y protección social, construida mediante diálogo social entre Gobierno, empleadores y trabajadores”, asevera.

El director de la Oficina de la OIT para los Países Andinos considera que el avance en esos temas se verá favorecido por programas de difusión de los derechos fundamentales del trabajo y el acceso a la protección social, mediante los servicios de fiscalización laboral y asesoría, para que empleadores y trabajadores conozcan sus derechos y sepan cómo asegurar su cumplimiento en los lugares de trabajo.

Mandato
La OIT para los Países Andinos contribuye con promover el trabajo decente e impulsar la justicia social en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
Un equipo brinda asistencia técnica a los constituyentes de la OIT —gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores— en las líneas de trabajo priorizadas.
Estas son: Formalización y productividad, protección social, empleo juvenil, derechos fundamentales, transiciones justas, economía del cuidado y pueblos indígenas.