Mundo
Bogotá, Colombia EFE
El mandatario derechista llegó al poder el 7 de agosto con una agenda de línea dura que quedó en pausa tras un potente terremoto que dejó más de 300 muertos, miles de viviendas destruidas y regiones enteras en emergencia.
La orden
Durante un consejo de seguridad, el mandatario dio la instrucción de identificar y detener en primer lugar a los migrantes que cometan delitos, según un video difundido.
“La orden a Migración es clara [...] primero los que están cometiendo delitos, segundo los que no tienen regularizada su situación y que en el término de la distancia tendrán que ser deportados”, señaló desde Barranquilla, que considera su casa y donde estableció una sede presidencial alterna a la de Bogotá.
“No voy a aceptar migración ilegal. Primero los colombianos, segundo lo colombianos y tercero los colombianos, para que le quede claro a todo el mundo”, añadió.
Migración
Colombia ha sido en la última década el principal destino del éxodo de venezolanos que huyen de la crisis en su país.
Según la autoridad migratoria, 2.8 millones de migrantes venezolanos vivían en Colombia hasta junio de este año. De ellos, más de 527,000 están en situación irregular.
Cambio
Tradicionalmente, la derecha colombiana promovió políticas de acogida para la diáspora venezolana con un discurso fuerte contra el chavismo.
Pero De la Espriella se ha hecho eco del lema “Primero Estados Unidos” (America First) del presidente Donald Trump, de quien es un ferviente admirador.
“¡Deportados! Es una orden presidencial que se debe empezar a cumplir esta misma semana. No voy a aceptar a migrantes ilegales, de donde sea que vengan”, dijo el presidente.
“Es una decisión política y yo la asumo. Es una decisión administrativa y yo la asumo”, añadió.
Atravesado por seis décadas de conflicto armado, Colombia no ha tenido tradición de recibir migrantes, sino más bien ha visto escapar a millones de la violencia y la pobreza hacia Estados Unidos, España y otros países.
Recompensa
El presidente colombiano De la Espriella aseguró que “aquí se acabó esa división. Cuando de combatir el crimen se trata, no hay diferencias ni en la acción del Estado ni en la respuesta del Estado, y mucho menos en una categorización inventada por sectores que buscan proteger a esos bandidos para que el Estado no pueda ejercer la fuerza legítima como corresponde”, agregó.
El presidente ordenó activar un sistema de recompensas y redadas, reforzar la red de cooperantes y ejecutar esta misma semana traslados carcelarios para evitar que las prisiones sean utilizadas como centros de operaciones para la extorsión.
La mayoría de estas muertes violentas están vinculadas a dinámicas de crimen organizado, narcotráfico, minería ilegal y disputas territoriales entre diferentes grupos armados.