• MARTES 25
  • de agosto de 2026

Cultural

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Poetas lamentan partida de Mario Pera

Los testimonios de Diego Trelles, Róger Santiváñez y Víctor Ruiz Velazco reconstruyen distintas facetas del autor y editor.

Una pérdida para la poesía

El escritor Diego Trelles lo despidió como “el poeta, nuestro amigo” y destacó su carácter solidario, consecuente, amable y comprometido con la escritura propia y la de otros.

Recordó su participación, junto con Bruno Pólack y Víctor Ruiz Velazco, en las Bienales de Poesía de Lima y otros proyectos literarios.

Trelles resaltó además la labor que Pera y Pólack desarrollaron desde 2013 en Vallejo & Co., plataforma que contribuyó a difundir la literatura peruana en el extranjero y que posteriormente se convirtió también en editorial.

Consideró Y habrá fuego cayendo a nuestro alrededor uno de los puntos más altos de su obra poética y recordó el premio obtenido por ese libro en el Festival de la Lira de Cuenca.

Para Trelles, Pera realizó esa labor “con genuino desprendimiento” y “amor puro y real por la poesía”. Cerró su despedida evocando las reuniones entre amigos, las “pichangas literarias”, fiestas y otros momentos compartidos.

Amistad y proyectos truncos

El poeta Róger Santiváñez, con quien Pera trabajó en Comunicaciones marcianas. Revista Amauta, a 90 años de la vanguardia peruana, lo despidió con una carta marcada por la amistad.

Recordó las conversaciones sobre poesía, los proyectos que quedaron pendientes y los años de trabajo compartido.

Santiváñez evocó también los primeros encuentros en el departamento de su hermana, las experiencias de Pera en Alemania y sus últimos años en Valencia y Barcelona.

Destacó su serenidad pese a las dolencias, su equilibrio, ironía, inteligencia y, sobre todo, su “magnánimo corazón” y “honestidad a toda prueba”.

Lo llamó finalmente “magnífico poeta de vocación imperecedera” y “entrañable amigo & hermano”.

Recuerdos de una generación

Víctor Ruiz Velazco optó por un recuerdo más personal.

Evocó los años en que ambos trabajaron en el Fondo Editorial de la Asamblea Nacional de Rectores, los viajes en el Volkswagen de Pera, al que Bruno Pólack había bautizado “Comelonsín”, y las visitas a McDonald's y los panes con chicharrón.

También recordó el proceso de publicación de Preparaciones anatómicas, primer libro de Pera. Ruiz Velazco contó que él y Pólack intentaron convencerlo de titularlo Ópera prima, pero finalmente se impuso el nombre con el que apareció publicado.

“Era otro mundo y sin duda fue en otra vida, hermano”, escribió Ruiz Velazco, quien concluyó su homenaje con una frase que resume el tono de su recuerdo: “Quiero pensar que ‘eso diría Mario Pera’”.

Una labor colectiva

La Casa de la Literatura Peruana también expresó su pesar por el fallecimiento y destacó a Pera como poeta, ensayista y editor, así como su labor de difusión de la poesía peruana.

La institución había mantenido una relación con el escritor a través de actividades dedicadas a la poesía contemporánea.

Los testimonios conocidos coinciden en un punto: Pera deja una obra propia, pero también una huella en la circulación de la poesía peruana.

Su trabajo como editor, antologador y promotor literario permitió que numerosas voces fueran difundidas dentro y fuera del país. Vallejo & Co., que dirigió junto con Pólack hasta su cierre en abril de 2026, fue parte central de esa tarea.

ECG