• MIÉRCOLES 26
  • de agosto de 2026

Cultural

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Turandot 100: la obra de Puccini revive su dimensión mítica en Lima

La iniciativa cuenta con el respaldo de la Embajada de Italia en el Perú y el Istituto Italiano di Cultura de Lima, además del patrocinio del sector privado, con un reconocimiento especial a Tiziana Marini y Bepi Bernard, así como a los aliados que contribuyen al intercambio artístico entre Italia y el Perú.


Estrenada en 1926 en el Teatro alla Scala de Milán, Turandot nació de la imaginación de Puccini como una obra de extraordinaria escala musical y teatral. El compositor murió en 1924 sin concluirla y fue el italiano Franco Alfano quien completó la partitura a partir de los manuscritos que dejó. Un siglo después de su estreno, la ópera mantiene intacta su capacidad para abordar conflictos universales como el miedo, el poder, el deseo y la transformación.

La historia se desarrolla en una China legendaria y tiene como centro a Turandot, una princesa que se niega a entregar su amor y somete a sus pretendientes a tres enigmas. Quien los resuelva obtendrá su mano; quien fracase será condenado a muerte. El príncipe Calaf acepta el desafío, responde correctamente y, ante la aparente derrota de la princesa, le plantea un último reto: si ella descubre su nombre antes del amanecer, podrá ordenar su ejecución.

En este enfrentamiento aparece Liù, uno de los personajes más humanos de la obra. Su amor y sacrificio confrontan a Turandot con sentimientos que ha intentado mantener al margen. Así, detrás de la monumentalidad coral y orquestal, Puccini construye un drama sobre la posibilidad de que el amor transforme aquello que parecía dominado por el orgullo, el temor y la violencia.

La partitura contiene algunas de las páginas más reconocibles de la ópera italiana, entre ellas “In questa reggia”, interpretada por Turandot; “Signore, ascolta!”, de Liù, y el célebre “Nessun dorma!”, aria de Calaf que trascendió los escenarios líricos y se convirtió en uno de los fragmentos musicales más populares del repertorio operístico.

La dirección musical de Turandot 100 estará a cargo del maestro italiano Lorenzo Tazzieri, fundador y director artístico del Programa Ópera Italia, quien ha desarrollado una trayectoria internacional en más de 25 países de Europa, Asia, América y Medio Oriente.

Tazzieri considera que la obra conserva una fuerza capaz de involucrar emocionalmente al público más allá de su dimensión monumental. “Turandot no se escucha solamente: se atraviesa”, sostiene el director, al destacar el contraste entre las grandes masas sonoras y los momentos de intimidad que concentran el drama en una sola voz.

La propuesta escénica corresponde al director italiano Luigi Orfeo, quien plantea alejarse de una lectura exclusivamente decorativa o exótica para recuperar la naturaleza mítica de la obra. Desde esta perspectiva, la China imaginada por Puccini funciona como un espacio simbólico en el que se expresan preguntas universales sobre el amor, el poder y la transformación.

El elenco reúne intérpretes de Italia, Chile, Perú y otros países de la región. La soprano italiana Clarissa Costanzo asumirá el papel de Turandot, mientras que el tenor italiano Davide Piaggio interpretará a Calaf. Liù estará a cargo de la soprano chilena Marcela Gonzáles y Timur será encarnado por el cantante lírico peruano Carlos Martínez. El barítono italiano Marco Camastra interpretará a Ping.

Turandot nació de la imaginación de Puccini como una obra de extraordinaria escala musical y teatral.

La producción se reforzará con la participación de artistas peruanos y latinoamericanos en los demás roles, además de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario y la Banda Sinfónica de la Universidad Nacional de Música, integrada por cerca de 60 músicos de vientos y percusión.

A esta dimensión instrumental se suman el Coro Nacional del Perú, dirigido por Javier Súnico Raborg, y el Coro Nacional de Niños del Perú, bajo la dirección de Mónica Canales. En Turandot, el coro representa al pueblo de Beijing y adquiere una función dramática fundamental: expresa el miedo, la violencia, la súplica y la celebración colectiva. 

De esta manera, Turandot 100 plantea más que una conmemoración. A cien años de su estreno, la obra de Puccini regresa a Lima para poner nuevamente en escena las preguntas que permanecen abiertas: qué vence al miedo, hasta dónde llega el poder y si el amor puede transformar aquello que parecía condenado a permanecer intacto.

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