Economía
"Hay gran presión a escala corporativa y mundial por asegurar suministros de otros canales, y en ese escenario, naciones como Perú disponen de espacio para beneficiarse enormemente", afirmó el Head of Global Macro Research de JP Morgan, Luis Oganes.
Durante el Perú Wealth Management Summit 2026, organizado por El Dorado Investments, comentó que esa oportunidad se sustenta, en buena parte, en la función de Perú como proveedor de materias primas para sectores que concentran cuantiosa inversión mundial, tales como la construcción de centros de datos y la transición energética, ambos vinculados al superciclo de inversión en inteligencia artificial (IA) que atraviesa la economía global.
Según JP Morgan, tal superciclo permanece en una fase inicial. Únicamente entre 2028 y 2029 el mercado podrá distinguir con claridad a las empresas ganadoras de las perdedoras, momento en que el ciclo madurará y se producirá la consolidación sectorial.
Minería
En el ámbito de los metales, la entidad se muestra optimista respecto al cobre en el corto plazo y al oro en el mediano. El oro podría cotizarse en 5,000 dólares la onza durante el cuarto trimestre de 2027, mientras que el petróleo descendería de 86 a 66 dólares por barril entre 2026 y 2027, conforme a una menor demanda proveniente de China.
"Representa un metal fundamental para Perú; la transición energética demandará cobre y se registra una vasta exigencia, por ejemplo, de automóviles eléctricos", sostuvo Oganes.
El precio del petróleo también afronta un riesgo geopolítico latente. El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% de la producción petrolera mundial, continúa en la mira tras la tensión entre Estados Unidos e Irán.
Aunque su repercusión actual resulta limitada y la demanda asiática se ha moderado, JP Morgan advierte que un cierre prolongado podría revertir la caída de cotizaciones y encender nuevas presiones inflacionarias, sobre todo en las naciones importadoras de energía.
El índice general de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) rinde por encima del 20% en el presente ejercicio, en consonancia con el mayor interés de los inversionistas por activos peruanos. A ello se aúna la afluencia de capitales hacia plazas emergentes: en este periodo arribaron 33,000 millones de dólares a renta fija y 73,000 millones a renta variable, casi el doble que en 2025, según el ejecutivo.
Las tasas peruanas en soles a cinco años se sitúan incluso por debajo del bono del Tesoro estadounidense, destacó asimismo.
Confianza
El optimismo se replica en el sector privado local. El presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Felipe James, señaló que ya sostienen diálogos con inversionistas norteamericanos interesados en infraestructura, energía y puertos, y planteó la instauración de una cartera ministerial de Infraestructura para acelerar tales proyectos sin depender exclusivamente de la inversión privada.
"Conversamos con inversionistas y aspiramos a que capitales norteamericanos arriben para invertir en infraestructura, energía y puertos. Considero que Perú se apresta a ingresar en un ciclo virtuoso", afirmó.
"Aunado a esto, tras largos años de gestiones de izquierda, por fin se cuenta con una administración favorable al sector privado", añadió el líder gremial.
No obstante, el gremio advierte que el fenómeno El Niño (FEN) menoscabará el crecimiento desde noviembre, con repercusión directa en los sectores pesquero y textil, además de representar riesgos para la infraestructura debido a las precipitaciones venideras.
"Una vez superado el FEN, sobrevendrá el repunte. No obstante, a mediano plazo impera un marcado optimismo; Perú ingresará en un ciclo virtuoso ante las expectativas depositadas en el Ejecutivo", indicó el titular de la SNI.
Con el fin de sostener tal ciclo, el presidente de la SNI remarcó que el Ejecutivo debe avanzar en reformas tributarias y de seguridad, y que el beneficio derivado de los elevados precios de los minerales debe alcanzar a las comunidades aledañas a los yacimientos para consolidar la confianza mostrada por los inversionistas globales.