Editorial
La infraestructura deportiva es un valioso legado que utilizan atletas, adolescentes y niños. Prueba de su importancia es el despegue de nuestros deportistas en el ámbito internacional
En la diplomacia moderna, un país también es poderoso cuando logra transmitir atracción y admiración por su cultura y su capacidad de ejecución. Esta es una gran oportunidad para que el Perú transmita su extraordinario soft power (poder blando) al mundo.
Una organización impecable proyecta una imagen de modernidad, seguridad jurídica y dinamismo económico, elementos indispensables para atraer inversión extranjera directa, dinamizar el turismo receptivo y fortalecer los lazos de cooperación bilateral y multilateral con todos los países.
Los beneficios de mantener al Perú bajo los lentes de las cámaras durante toda la competición deportiva ya se experimentaron en los Juegos de Lima 2019. En el balance ante la Comisión de Educación, Juventud y Deporte del Congreso de la República, la presidencia del Comité Organizador informó que se transmitieron 1,109 horas de televisión a través de 40 cadenas de los Panamericanos y 15 de los Parapanamericanos, y en general, 400 millones de personas vieron las ceremonias y competencias en los cinco continentes.
Además, se publicaron 80,000 artículos sobre Lima 2019, valorizados en 1,086 millones de dólares en dichos juegos.
Con respecto a la economía, el informe de la presidencia del Comité Organizador calculó que los beneficios que dejó Lima 2019 llegaron a 5,200 millones de soles, de los cuales 1,800 millones se generaron en 2019. Además, se crearon en todo el proceso 500,000 puestos de trabajo entre directos e indirectos.
El megaevento también fue una gran oportunidad para dar a conocer al planeta nuestra galardonada gastronomía, que ha seguido ganando prestigio en estos últimos seis años.
También fue una enorme ventaja para dar a conocer al mundo la riqueza turística que se refleja en nuestros bellos paisajes naturales en la costa, sierra y selva, y los invaluables monumentos arqueológicos construidos por nuestros antepasados que dan cuenta de una maravillosa herencia histórica y cultural.
Como lo destacó la mandataria, la infraestructura deportiva es un valioso legado que utilizan atletas, adolescentes y niños. Prueba de su importancia es el despegue de nuestros deportistas en el ámbito internacional.
Si en Guadalajara 2011 el Perú obtuvo 7 medallas; 12 en Toronto 2015; 39 en Lima 2019 y 32 en Santiago 2023, entonces podemos decir que, en menos de tres lustros, multiplicó por más de cuatro veces las ansiadas preseas. Y esto se debe, en parte, a contar con nueva infraestructura deportiva.
Ahora, cuando los nuevos medios de comunicación e información se trasladan a los portales digitales, se espera que más personas en el mundo presenciarán los Juegos Panamericanos el próximo año.