• DOMINGO 30
  • de agosto de 2026

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Enfermera del INEN atraviesa el cáncer de mama y hoy acompaña a otros desde su propia experiencia

En el Día de la Enfermería Peruana que se conmemora cada 30 de agosto, el INEN reconoce la labor de sus profesionales de enfermería.

Son ellas y ellos quienes están presentes en momentos de incertidumbre, temor y esperanza, convirtiéndose muchas veces en un soporte fundamental para los pacientes y sus familias.

Una de esas historias es la de Esmenia Pérez Díaz, natural de Jaén, Cajamarca, enfermera del INEN desde el 2008 y madre de un hijo, quien se convirtió en una de sus mayores fortalezas. Durante años dedicó su vida a cuidar a pacientes con cáncer, hasta que un día le tocó estar del otro lado: recibir ella misma un diagnóstico de cáncer de mama. 

Desde entonces, conoció en primera persona el miedo, la incertidumbre y las emociones que tantas veces había acompañado en sus pacientes. Hoy, esa experiencia no solo forma parte de su historia, sino que se ha convertido en una nueva manera de entender, acompañar y cuidar.


Durante su trayectoria profesional, Esmenia se ha dedicado principalmente a la atención de pacientes pediátricos, acompañando a niños y sus familias durante sus tratamientos. 

También ha participado en actividades de educación y capacitación para familiares y personal de salud. Sin embargo, su vida cambió cuando un empujón accidental le provocó una inflamación y endurecimiento en una de sus mamas.

Decidió acudir al INEN para una evaluación médica. Los estudios identificaron dos tumoraciones y compromiso de los ganglios axilares, mientras que la biopsia confirmó la presencia de células cancerígenas. 

Recibir la noticia no fue fácil. Por primera vez, Esmenia tuvo que asumir el lugar que tantas veces había visto en sus pacientes: el de una persona que enfrenta la incertidumbre y el temor que genera un diagnóstico de cáncer.


“Cuando te toca estar del otro lado, empiezas a entender muchas cosas que antes veías desde la mirada de profesional. Ahora puedo comprender mejor lo que siente una paciente cuando recibe un diagnóstico y durante cada etapa de su tratamiento”, señaló Esmenia.

Su hijo se convirtió en una de sus principales fortalezas para seguir adelante. A ello se sumó el acompañamiento permanente de sus compañeras enfermeras del INEN, quienes le brindaron un apoyo integral durante las diferentes etapas de su tratamiento. Para Esmenia, ese respaldo fue fundamental para afrontar el proceso y continuar con su vida profesional.

Nunca pensó en dejar de trabajar. El INEN le brindó las facilidades necesarias para que pudiera continuar ejerciendo su profesión mientras recibía atención. “La enfermedad no te quita ni te hace dejar de ser enfermera; sigues siendo enfermera”, afirma Esmenia, quien encontró en su trabajo una razón más para seguir adelante.

Debido a las características de su enfermedad, recibió un tratamiento integral que comprendió cirugía, quimioterapia, radioterapia y terapia dirigida. Vivir cada una de estas etapas desde el lado de la paciente le permitió conocer de manera directa los efectos físicos y emocionales del tratamiento y, al mismo tiempo, fortalecer su manera de acompañar a quienes atraviesan una situación similar.


Hoy, cuando atiende a pacientes que sienten temor o desánimo, Esmenia recurre también a su propia historia para transmitirles esperanza. “Yo también pasé por la etapa que usted está pasando. Todo se puede mientras uno respire”, comparte con algunas de las pacientes que acompaña.

Desde su experiencia, además, deja un mensaje a las mujeres: estar atentas a cualquier cambio en sus mamas y no postergar una evaluación médica. “Uno tiene que conocerse, conocer sus mamas y, si encuentra algo diferente, no esperar. Hay que acudir al médico y hacerse revisar”, recomienda.

Su historia demuestra que una enfermera también puede necesitar ser cuidada y que, incluso desde el lugar de paciente, la vocación de servicio puede mantenerse intacta. “Hoy puedo decir que esta experiencia cambió mi vida y también mi manera de cuidar. Cada paciente que acompaño me recuerda por qué elegí esta profesión y por qué vale la pena seguir adelante”.

En este Día de la Enfermera, el INEN reconoce a sus profesionales de enfermería, quienes con conocimiento, vocación y sensibilidad acompañan diariamente a los pacientes oncológicos y sus familias. Historias como la de Esmenia recuerdan que detrás de cada uniforme también existe una persona con sus propias luchas, fortalezas y motivos para seguir cuidando a los demás.

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