¿Cómo gestionar equipos de distintas generaciones? Conoce las claves para aprovechar su diversidad
Explica Luis Felipe Olivencia, gerente de Personas de Bimbo Perú
En un contexto marcado por la convivencia de distintas generaciones y por nuevas expectativas sobre el mundo laboral, construir una cultura basada en el respeto, la confianza, la justicia y el afecto adquiere cada vez mayor relevancia.
En esa línea, Luis Felipe Olivencia, gerente de Personas de Bimbo Perú, compañía que cumple 28 años de presencia en el país, identifica cinco aspectos que pueden marcar la diferencia para construir organizaciones capaces de mantenerse vigentes.
1. Traducir los valores en decisiones cotidianas. Tener valores definidos sirve de poco si los colaboradores no pueden reconocerlos en su experiencia diaria. Principios como el respeto, la justicia, la confianza y el afecto deben reflejarse en prácticas concretas: cómo se brinda retroalimentación, qué comportamientos se reconocen, cómo se toman decisiones frente a un conflicto y qué espacios existen para escuchar a los equipos.
La cultura se fortalece cuando existe coherencia entre lo que una organización declara y lo que las personas experimentan.
2. Diseñar la inclusión desde el puesto de trabajo. Incorporar talento diverso es apenas el primer paso. Una inclusión efectiva también requiere revisar si los procesos y las herramientas permiten que las personas desempeñen sus funciones en igualdad de condiciones.
Esto puede implicar adaptar materiales de capacitación, canales de comunicación, espacios físicos o dinámicas de trabajo según las necesidades de cada equipo.
3. Equilibrar productividad y desarrollo humano. Cumplir los objetivos del negocio y desarrollar a las personas deben formar parte de una misma gestión. Para ello, las empresas pueden acompañar sus indicadores de desempeño con planes de formación, oportunidades de movilidad interna y mecanismos de reconocimiento que permitan que el crecimiento del negocio también genere oportunidades para sus equipos.
“En Bimbo buscamos construir una empresa sustentable, altamente productiva y plenamente humana. Esto implica alcanzar nuestros objetivos de negocio poniendo siempre a las personas en el centro y generando oportunidades para que puedan desarrollarse y crecer junto con la organización”, señaló Olivencia.
4. Preparar a los líderes para gestionar personas, no únicamente resultados. Un buen desempeño técnico no garantiza automáticamente un buen liderazgo. Quienes tienen a su cargo equipos necesitan desarrollar capacidades para brindar retroalimentación, abordar conversaciones difíciles, reconocer sesgos, gestionar conflictos y acompañar el desarrollo de sus colaboradores.
Capacitar a los líderes en estas habilidades permite que la cultura se traduzca en la experiencia cotidiana de los equipos.
5. Aprovechar el intercambio entre generaciones. La convivencia de distintas generaciones puede convertirse en una fuente de aprendizaje cuando existen mecanismos para compartir conocimientos.
Mentorías cruzadas, proyectos con equipos de distintas edades y espacios donde los colaboradores con mayor experiencia transfieran conocimientos, mientras los más jóvenes aportan nuevas herramientas y perspectivas, permiten aprovechar mejor esa diversidad.
En un mercado laboral cada vez más dinámico, la vigencia de una organización dependerá de su capacidad para evolucionar junto con las personas que la integran. Más que adaptarse a cada nueva tendencia, el desafío consiste en construir culturas sólidas, inclusivas y capaces de transformarse sin perder de vista su propósito.