• LUNES 31
  • de agosto de 2026

Cultural

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A pie de página

Una detective que surge de la arena: comentario a «Judith»

La novela corta de Fernando Espíritu es una muestra del buen «thriller» que se produce hoy en el Perú.

Solo debemos (saber) bucear entre las novedades editoriales, sin dejarnos atosigar por el marketing literario. Siempre los artefactos narrativos bien elaborados saben brillar. 

Una muestra del buen thriller peruano publicado este año es Judith

Fernando Espíritu ha escrito esta novela corta con templanza, planteando muy bien sus personajes. El autor, con el conocimiento analítico de la psiquis, define muy bien a investigadores, a víctimas; y su conocimiento del territorio le permite seducir y llevar al lector por la geografía de la ciudad gris con un infanticida suelto.  

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Los capítulos de la novela de Espíritu avanzan a guillotinazos. Son trepidantes. 

Estamos ante un narrador que sabe driblear con las herramientas narrativas: cambia de puntos de vista con soltura; entreteje hechos pasados para explicar el porqué de sus personajes, mientras el asesino serial de niños parece ganar cada una de las partidas amontonando cadáveres en la morgue. 

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Los investigadores -Judith Ponte y el teniente Sergio Cayetano- ponen el pecho mientras arrastran sus propias cuitas. Mas la vocación policial se sobrepone a los problemas, a la grisura de la policía y a una ciudad cielo-panza-de-burro e indiferente.

Judith Ponte es un personaje que rompe con el cliché literario donde los detectives peruanos usan calzoncillos y para hacer más soportable su oficio, son unos crápulas extremadamente violentos, sumergidos en el alcohol o las drogas.

En cambio, Judith es su antítesis: una mujer joven, alta, amante de su soledad, cabellos encrespados, preocupada por aprender y aportar para resolver el trabajo. 

A la vez, el narrador nos va dando información sobre su infancia contradictoria, digamos, porque si bien era pobre y venía de un hogar dividido, Judith considera que esa vida en el arenal de Villa El Salvador, junto a su hermano y su madre dedicada a sobrevivir, fue, también, de los mejores momentos de su vida. 

Por su parte, el teniente Sergio Cayetano es descrito como un policía raro: le gusta leer y está muy interesado en resolver el caso, casi como si fuera una afrenta personal. 

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Hay una conjugación interesante en el autor: es especialista en psicología clínica y, también, en escritura creativa. Ambos le brindan herramientas importantes para su narrativa. 

Pienso que el conocimiento psicológico es fundamental porque le permite a Espíritu desarrollar personajes sólidos, en quienes pesa la carga emocional (sus detectives son de lo mejor, en el sentido literario). El autor los complica, los humaniza, los enriquece; sin embargo, ellos jamás son mezquinos con su deber ser profesional. 

En las páginas de esta novela corta está presente el ajedrez, una actividad que tampoco es ajena al autor: de acuerdo a su bibliografía, Espíritu tiene por lo menos dos títulos de sus libros relacionados con el deporte ciencia. 

Además, existe un conocimiento a profundidad de los escenarios descritos. La de la novela, es una Lima que no se olvida de la vida en los arenales, de la sobrevivencia. Que tiene la presencia del mar (otras novelas ambientadas en Lima, curiosamente, casi no la tienen). Y la playa: aquí, es un espacio de libertad y también de desasosiego. 

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Con Judith, Espíritu logra consolida su carrera narrativa, después de un camino de varios libros de cuentos en su haber y algunos premios.

En sus breves páginas, el autor logra ser una novela sólida. Su lectura no decepciona. 

 

Ficha:

Espíritu, Fernando. Judith (Lima, Intermezoo Tropical, 2026). Pp. 144.


(FIN) JVV/JVV