Suplemento legal Jurídica: Cielos abiertos Perú-Brasil ¿qué oportunidades genera para el comercio regional?
Perú y Brasil impulsan integración logística con Asia
Rafael Torres Morales
Presidente de la Cámara de Comercio Brasil-Perú (CAMBRAPER)
El 26 de febrero de 2026, las autoridades aeronáuticas de Perú y Brasil suscribieron el Acta de la XV Reunión de Consulta, estableciendo un nuevo régimen de “cielos abiertos” entre ambos países.
El acuerdo no significa que antes estuvieran prohibidos los vuelos comerciales o cargueros entre Perú y Brasil. Estos ya eran posibles bajo el marco bilateral existente. Su importancia radica en la profundización de la liberalización del mercado aerocomercial, reduciendo restricciones y otorgando mayor flexibilidad para el desarrollo de nuevas operaciones.
El nuevo esquema liberaliza el cuadro de rutas y elimina restricciones de capacidad. Para los servicios exclusivamente cargueros se reconocen, además, derechos de séptima libertad, sin limitaciones de capacidad, frecuencias o tipo de aeronave.
En términos prácticos, esto permite que las aerolíneas puedan diseñar sus operaciones en función de la demanda y de las oportunidades comerciales. El marco regulatorio está dado; el desafío es ahora convertir esas posibilidades en rutas comercialmente sostenibles.
De la norma a las primeras operaciones
En agosto comenzó una operación carguera entre Manaos y Lima, inicialmente como vuelo no regular y con frecuencia semanal. Manaos resulta particularmente interesante por ser uno de los principales polos industriales de Brasil y el centro económico de la Amazonía brasileña.
A ello se suma el anuncio realizado en abril, por Azul Cargo, de una segunda conexión directa entre Campinas/Viracopos y Lima, también con una frecuencia semanal inicial y utilizando aeronaves Airbus A321 cargueras, cuyo inicio fue anunciado para el segundo semestre de 2026.
Si bien estas operaciones no son consecuencia exclusiva del Acuerdo celebrado en febrero de este año (dado que los servicios cargueros entre ambos países ya eran posibles bajo el marco anterior), la mayor apertura alcanzada ha creado un escenario más favorable para el desarrollo de nuevas conexiones aéreas, siendo la reciente puesta en marcha de la ruta Manaos–Lima y el anuncio de Campinas–Lima, una clara muestra de ello.
Ese es precisamente el valor de una política de cielos abiertos: permitir que las rutas respondan cada vez más a las oportunidades comerciales y menos a restricciones regulatorias.
Pero abrir los cielos es solamente una parte de la ecuación. Para que una ruta carguera alcance regularidad y pueda aumentar sus frecuencias necesita carga suficiente y, especialmente, carga en ambos sentidos. Este es probablemente el siguiente desafío que debemos enfrentar.
Gobiernos, cámaras empresariales, gremios, exportadores, importadores, operadores logísticos y aerolíneas debemos trabajar conjuntamente para identificar productos y cadenas comerciales capaces de generar volúmenes permanentes. El Mincetur, por ejemplo, ha venido identificando oportunidades para productos peruanos de los sectores agroindustrial, pesquero y manufacturero en el mercado brasileño.
La política de facilitación y apertura de nuevas rutas debe, por tanto, mantenerse y profundizarse, pero necesariamente tiene que ir acompañada de acciones que contribuyan a generar los flujos comerciales que las hagan económicamente sostenibles.
En otras palabras, la viabilidad y el eventual aumento de frecuencias de conexiones directas como Manaos–Lima, así como el desarrollo de nuevas rutas entre otras ciudades peruanas y brasileñas, dependerán no solo de contar con un marco regulatorio favorable, sino también de generar suficiente carga en ambos sentidos, identificando productos, empresas y cadenas comerciales capaces de sostener regularmente estas operaciones.
Una oportunidad que trasciende el comercio bilateral
No obstante ello, la verdadera oportunidad aparece cuando dejamos de observar estas conexiones exclusivamente como rutas entre Perú y Brasil.
El nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, el Puerto del Callao y, particularmente, el Puerto de Chancay, pueden modificar progresivamente el papel del Perú dentro de la logística sudamericana.
El MTC anunció este año un proyecto para conectar logísticamente el Jorge Chávez con Chancay bajo un modelo “mar–tierra–aire”, que contempla, entre otras posibilidades, recibir mercancías procedentes de Asia por vía marítima y redistribuirlas por vía aérea hacia otros mercados sudamericanos.
Paralelamente, Brasil y China vienen estudiando un corredor ferroviario bioceánico que conectaría territorio brasileño con el Pacífico a través del Perú y del Puerto de Chancay.
Las conexiones aéreas entre ciudades industriales brasileñas y Lima podrían convertirse así en una pieza complementaria de una red en la que convivan transporte aéreo, carretero, fluvial, ferroviario y marítimo, utilizando cada modalidad según el valor, volumen, urgencia y destino de la mercancía.
En ese escenario, Chancay no debería ser entendido únicamente como un puerto peruano, ni las nuevas conexiones aéreas como rutas bilaterales aisladas, sino como componentes de una red logística más amplia e integrada, en la que los distintos modos de transporte se complementen para conectar de manera más eficiente a Brasil y al resto de Sudamérica con el Pacífico y los mercados asiáticos.
Por tanto, el acuerdo aerocomercial de febrero de 2026 constituye una pieza importante dentro de un proceso de integración que Perú y Brasil tienen la oportunidad de acelerar. El desafío será articular conectividad, infraestructura y comercio bajo una misma visión, aprovechando nuestra posición geográfica para acercar Brasil y Sudamérica al Asia-Pacífico y transformar esta nueva conectividad en mayores oportunidades de comercio, inversión y desarrollo para nuestros países.
???? En esta edición del suplemento Jurídica analizamos el impacto de la inteligencia artificial, los nuevos marcos regulatorios y el futuro del Derecho.
?? Lee la edición completa en el suplemento legal del Diario Oficial El Peruano https://t.co/t8FgLm3BWt