Derecho
José Barja
Socio de Impuestos de EY Perú
Este contexto coincide con un proceso que ya venía avanzando: la transformación digital de la administración tributaria. Hoy, la fiscalización no depende solo de revisiones posteriores o requerimientos puntuales. La facturación electrónica, los registros digitales, los cruces de información y los modelos de riesgo permiten identificar diferencias con mayor rapidez y orientar mejor los esfuerzos de control.
El Plan de Gobierno Digital de la Sunat 2025-2027 va en esa línea al incorporar una gestión de riesgos de cumplimiento basada en tecnologías emergentes, analítica y modelos predictivos. Para las empresas, la señal es clara: el entorno tributario será cada vez más intensivo en datos y exigirá información consistente, trazable y adecuadamente sustentada.
Esto no significa que las compañías deban sobrerreaccionar ante cada anuncio. Sí implica revisar si sus procesos permiten sostener el cumplimiento en la práctica: cómo se emiten comprobantes, cómo se registran operaciones, cómo se conserva el sustento de gastos, cómo se documentan criterios tributarios y cómo se monitorean posibles contingencias.
La agenda empresarial debería incorporar tres prioridades: modelos de gobernanza para gestionar riesgos fiscales, indicadores que permitan monitorear el cumplimiento de manera continua y seguimiento a las fiscalizaciones electrónicas sustentadas en datos, analítica e integración con los sistemas de los contribuyentes.
La transformación digital tributaria ya no es una tendencia futura. Será uno de los instrumentos más relevantes para cerrar brechas de incumplimiento y elevar la calidad del cumplimiento. Para las empresas, el reto será ordenar información, fortalecer controles y pasar de una gestión reactiva a una prevención tributaria más permanente.