• VIERNES 4
  • de setiembre de 2026

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Arequipa transforma energía en desarrollo


Editor
María del Pilar Matto

CEO Celaris Energy


Gracias a su vocación productiva, el empuje de su gente y su capacidad para convertir desafíos en oportunidades, se ha consolidado como uno de los principales motores económicos del Perú. Hoy tiene la posibilidad de abrir un nuevo capítulo, con la energía como uno de sus grandes impulsores.

La región reúne condiciones excepcionales para proyectos solares y eólicos, junto con una sólida base industrial, una minería de primer nivel y un entorno que continúa atrayendo inversión. Esta combinación permite que la transición energética fortalezca la competitividad, dinamice la economía regional y genere valor para el país.

Los avances ya son visibles. Según el Ministerio de Energía y Minas, Arequipa concentra cuatro centrales solares en construcción que incorporarán más de 900 MW al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional, con inversiones cercanas a US$ 795 millones. Además, cuenta con más de 360 MW de capacidad eólica en parques con concesión definitiva. En conjunto, estas iniciativas superan el gigavatio y consolidan a la región como uno de los principales polos de generación renovable del Perú.

Sin embargo, el impacto más relevante ocurre alrededor de cada proyecto. La inversión moviliza empresas locales, fortalece cadenas de suministro, incrementa la demanda de servicios especializados y genera oportunidades para profesionales, técnicos y proveedores de la región.

Ese es uno de los mayores aportes de Arequipa al país: demostrar que la energía renovable puede convertirse en un eje de innovación, crecimiento económico y desarrollo territorial. La descentralización cobra verdadero sentido cuando fortalece territorios capaces de generar valor a partir de sus propias ventajas.

El siguiente paso es acompañar este dinamismo con políticas públicas que mantengan la confianza de los inversionistas. Ampliar las redes de transmisión, agilizar procesos y asegurar un marco regulatorio predecible será fundamental. En ese contexto, la reglamentación de la Ley 32249 representa una oportunidad para seguir impulsando iniciativas que fortalezcan la seguridad energética y el desarrollo nacional.

Arequipa ha demostrado que sabe transformar sus fortalezas en oportunidades de bienestar para su gente y progreso para el Perú. Ese es, finalmente, el verdadero significado de convertir la energía renovable en desarrollo.