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  • de setiembre de 2026

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Empresas ante la Sunat 3.0: más datos disponibles y mayor trazabilidad de las operaciones

Desafíos para la Sunat y los contribuyentes


Editor
Percy Buendia Quijandría

Periodista

pbuendia@editoraperu.com.pe


La transformación digital de la administración tributaria plantea un nuevo escenario para los contribuyentes y las empresas peruanas, en el que la información generada por cada operación adquiere un papel central; mientras, el tránsito hacia una Administración Tributaria 3.0 supone que la Sunat deje progresivamente de actuar solo después de efectuadas las operaciones gravadas y acompañe en línea a los agentes económicos, incluso, mediante tratamientos tributarios predeterminados a partir de la data.

En primer lugar, es importante entender la diferencia fundamental entre la Administración Tributaria 2.0 y la 3.0, afirma la experta María Julia Sáenz Rabanal. La primera, refiere, que aún la tenemos, constituye una gestión posterior a la generación de operaciones gravadas que le permite a la administración entender cuál es el tratamiento tributario que los agentes económicos le otorgaron a estas operaciones. 

Tratamiento
“La Administración Tributaria 3.0 camina con los agentes económicos en el día a día. Incluso, el tratamiento tributario de las transacciones en el día a día puede ser predefinido por la data. La 3.0 trabaja contigo en línea”, explica la especialista. Por ejemplo, señala, “cuando estamos en una Administración Tributaria 2.0 tenemos información que se genera para libros electrónicos, se liquida una declaración jurada y presenta una declaración jurada de manera posterior, mensual o anual. Mientras, en la 3.0 cada una de las transacciones que desarrollo y que ya se generan en línea tiene un tratamiento predeterminado”, recalca. 

La socia líder de Tax & Legal de KPMG en el Perú revela que en el tema del impuesto general a las ventas (IGV), de impuestos indirectos, ya existe esa sensación muy cercana de una administración permanente. “La facturación electrónica determina si una operación está gravada o no con IGV, por ejemplo, y esa facturación dispara también obligaciones de libro electrónico”, anota.

Aunque todavía se encuentra a prueba, Sáenz sostiene que se está a punto de entrar en una sugerencia en línea con el Sistema Integrado de Registros Electrónicos (SIRE). Este mecanismo, al que le falta algunas adecuaciones en los sistemas de los contribuyentes y de la Sunat, incluye las declaraciones juradas sugeridas por la administración tributaria, menciona.

“Todavía no estamos en ese nivel en cuanto a impuestos directos, porque aún la administración tributaria tiene que esperar que acabe el año fiscal y liquide mi impuesto a la renta (IR) y pague en marzo o abril. Entonces, es una segunda etapa”, asevera. 

En declaraciones al Diario Oficial El Peruano, la experta resume que “la diferencia fundamental es que mientras la primera espera que tú le digas cómo tributas, la segunda camina contigo y eventualmente hasta decide contigo en tus sistemas cómo tributas”. 

Huella fiscal
En este nuevo escenario, Sáenz sostiene que uno de los principales desafíos para las empresas consiste en conocer y gestionar adecuadamente la información que generan. “Los contribuyentes deben asumir que una parte importante de sus datos ya se encuentra fuera de su control directo y es accesible para la administración tributaria”, advierte.

“Uno debe ser consciente de que ya la información está fuera de nuestras manos, ya la administración tributaria tiene mucha data y conoce de ti más de lo que tú conoces de ti mismo”, remarca.
En este contexto, recomienda a las compañías que identifiquen dónde se encuentra su información y desarrollen una visión integral de los datos que producen. Esta labor, resalta, permitiría anticipar riesgos y oportunidades mediante herramientas que proporcionen una fotografía actualizada de su situación fiscal.

“La única forma que tienes de anticipar riesgos y oportunidades es entender a través de un tablero o de un gestor de plataforma cuál es tu foto fiscal, cuál es tu huella fiscal”, enfatiza.
La especialista alerta que esta realidad no solo alcanza a las empresas, sino también a las personas naturales. Las operaciones bancarias, las transacciones internacionales, el uso de tarjetas de crédito, las compras por internet y determinadas actividades realizadas mediante redes sociales pueden generar información que deja una huella fiscal y que llega a la Sunat, recalca.

En ese sentido, considera necesario que los contribuyentes sean conscientes de la cantidad de información que se encuentra disponible y de la importancia de administrarla adecuadamente para adoptar decisiones informadas respecto de sus obligaciones tributarias.



Capacidades
Ahora bien, la abogada manifiesta que, en este contexto, las grandes empresas siempre cuentan con más herramientas para avanzar, porque además son los principales contribuyentes y la recaudación está muy concentrada en estas compañías formales, las cuales tienen esa huella fiscal controlada. 

“El gran desafío está en el medio, las pequeñas empresas, que normalmente cuentan con pocos recursos o poca automatización y deben destinar inversiones importantes para este fin. También hay oportunidades interesantes a partir de toda la transformación digital y puedes acceder a herramientas que son cada vez menos caras para estructurar un sistema contable o de control de alguna manera medianamente razonable”, indica.

La propia superintendencia ofrece también su propia plataforma para pequeños contribuyentes a fin de que puedan usar, por ejemplo, la facturación electrónica. “Es una gran ventaja y probablemente cada vez sea más grande, porque si alguna reforma tiene que promover la Sunat es su propia reforma digital, para hacerla más digital”, puntualiza.


Confianza
María Julia Sáenz
Abogada

La gran deuda de la administración tributaria es generar la confianza del ciudadano. El contribuyente le tiene miedo y, en consecuencia, prefiere pasar por debajo de los radares a enfrentar a un fiscalizador difícil, duro, lejano, o a una regulación complicada de entender.
La tributación no es sencilla, aunque debiera serlo, porque parte de nuestra obligación como ciudadanos es cumplir con el Estado, pero el proceso se torna difícil. La materia, lamentablemente, está destinada a profesionales que estudian tributación cuando cada uno de los ciudadanos tenemos un impacto tributario todos los días y deberíamos entenderlo.
La Sunat tendría que ser un instrumento pedagógico que ayude al ciudadano a crecer y lo acompañe en ese proceso, aprovechando las mayores posibilidades que ofrece la tecnología.




Riesgos empresariales
María Julia Sáenz sostiene que la falta de adaptación a este entorno tecnológico puede ocasionar consecuencias para las empresas, especialmente cuando no existe claridad sobre el adecuado cumplimiento de las obligaciones tributarias o la información necesaria para sustentar una operación no se puede ubicar en forma oportuna. 
“El primero de ellos es no tener claridad sobre cuál es el apropiado cumplimiento y, en consecuencia, te puede generar sanciones económicas, así como fiscalizaciones que vas a tener que vivir sin poder soportar apropiadamente”, expresa.
A ello se suma, afirma, el riesgo de no contar con 
la trazabilidad de la información. Una fiscalización puede exigir datos que fueron generados tiempo atrás y que el contribuyente debe poder localizar y sustentar, remarca la especialista.
“El mayor de los riesgos es no poder tomar decisiones a tiempo y afrontar un proceso de fiscalización y eventualmente una acotación y un pago que no puedas defender ante la administración tributaria”, advierte la experta en derecho tributario.


Uso de la IA
La inteligencia artificial es una tremenda herramienta que será útil en la medida en que la información que se use se maneje bien, porque estamos aún en un estadio de desarrollo y debemos ser muy conscientes de que son herramientas, no son decisores, aclara María Julia Sáenz. 
La abogada resalta que la gran oportunidad que tiene la administración tributaria es ir marcando las capacidades de la propia inteligencia artificial para sugerirte, por ejemplo, declaraciones, temas de riesgo o decisiones informadas que después pueda verificar un profesional en la materia, por un ser humano.