Política
Durante la ceremonia realizada en la sede institucional, en el distrito de San Isidro, la magistrada Luz Pacheco Zerga juró como vicepresidenta del TC y el magistrado Francisco Morales Saravia como director general del Centro de Estudios Constitucionales (CEC).
Hernández Chávez señaló que presidir el TC es un compromiso firme con la Constitución Política, como marco común de convivencia con la democracia, con la tolerancia y con cada persona que acude a la justicia constitucional en búsqueda de tutela y respeto.

“El Tribunal Constitucional es, por expreso mandato de nuestra carta fundamental, el órgano supremo de interpretación y control de la Constitución; esa misión exige independencia, prudencia, rigor jurídico y una vocación permanente de servicio al país, pero sobre todo honestidad y compromiso con los valores democráticos y con el sueño republicano que nos hablara Basadre”, dijo.
Hernández Chávez destacó que la Constitución, en tanto es el pacto fundamental, “no pertenece a un gobierno ni a una mayoría, ni a los juristas, ni a las instituciones”, sino que pertenece a todos los peruanos en la medida que garantiza su libertad y autodeterminación, "limitando el ejercicio del poder y su potenciales excesos, haciendo posible la vida republicana”.
“En estos tiempos, el Perú necesita instituciones sólidas, serenas y confiables, necesita autoridades capaces de actuar con firmeza, pero también con sensibilidad, con estricto apego al derecho, pero sin dejar de ver la realidad concreta de nuestro país, un país complejo de múltiples enfoques, pero sobre todo con un claro propósito de vivir en paz, con orden y con justicia”, manifestó.
Finalmente, Hernández Chávez reafirmó su compromiso de promover un TC cercano a la ciudadanía, con transparencia en su labor, firme en la defensa de la Constitución, “que hable con claridad a través de sus sentencias” y “que contribuya a la paz social, estabilidad democrática y a la protección efectiva de los derechos fundamentales”.
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