• LUNES 7
  • de setiembre de 2026

Editorial

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Una planta procesadora para Puno

Puno no solo tiene potencial. Lo que necesita es que este se convierta en oportunidades reales. La alpaca puede ser una de ellas y debemos apuntar a que la mayor parte de ese valor se quede en las familias altoandinas, que es donde comienza la historia

El Perú tiene alrededor de 4.6 millones de alpacas, más del 80% de la población mundial, y en 2025 produjo 4,713 toneladas de fibra. Tenemos el recurso, experiencia y una fibra reconocida internacionalmente. Lo que falta es darle mayor valor agregado antes de venderla.

Ahí radica la parte esencial del anuncio realizado durante la Fecasam 2026, en Macusani. Una planta procesadora puede ser el punto de partida para que una mayor parte del negocio se quede en la región. No se trata solo de esquilar, clasificar y vender fibra, sino también de avanzar hacia productos con mayor valor agregado, generar empleo y abrir oportunidades para pequeños productores, artesanos y emprendedores.

Y en esta cadena, las mujeres rurales tienen un papel clave. Más del 60% de las actividades vinculadas con la producción y transformación de la fibra cuentan con su participación.

Son productoras, esquiladoras, clasificadoras, artesanas y emprendedoras. Si se quiere que esta actividad crezca, ellas deben estar en el centro de ese proceso.

Una planta, por sí sola, no resolverá los problemas de los productores. Se requiere que esté acompañada de asistencia técnica, mejora genética, acceso a mercados, financiamiento y capacitación. También necesita funcionar en toda su capacidad. La oficina que el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego instalará en la región puede ayudar, precisamente, a que el Estado esté más cerca y conozca lo que ocurre en el terreno.

También es fundamental mirar la conectividad. El anuncio de concretar la carretera doble vía Macusani-Nuñoa, que unirá a las provincias de Melgar y Carabaya, significa para el productor mejores condiciones para sacar su producción, llegar a mercados y reducir costos.

Lo mismo ocurre con el deseo de hacer realidad la universidad para Carabaya: formar jóvenes en su propia provincia puede convertirse en otra herramienta para que el desarrollo no dependa siempre de migrar a las grandes ciudades.

Durante la visita de la jefa del Estado también se entregaron semillas, forraje, cuyes, maquinaria y títulos de propiedad. Son medidas concretas cuyo verdadero valor se verá en el tiempo, cuando se traduzcan en mejores ingresos.

Puno no solo tiene potencial. Lo que necesita es que este se convierta en oportunidades reales. La alpaca puede ser una de ellas y debemos apuntar a que la mayor parte de ese valor se quede en las familias altoandinas, que es donde comienza la historia.