¿Sabías que Lima tuvo un teatro chino en 1869? El Archivo General de la Nación conserva el contrato
Este acontecimiento quedó registrado en el Protocolo Notarial del escribano Felipe Orellana, que conserva el Archivo General de la Nación (AGN). Según una escritura pública, fechada el 9 de enero de 1869, Francisco Robles arrendó al “asiático Agustín Lajó”, representante de “la compañía cómica china”, un espacio ubicado en el actual jirón Huánuco.
El inmueble, que comprendía una “sala, cuadra y cuarto de dormir con el corralito y huertecito”, fue alquilado por 16 meses a razón de 100 pesos mensuales. El contrato también establecía que el arrendatario debía acondicionar el terreno para instalar el teatro, nivelándolo y tapiando la acequia que atravesaba el huerto, sin impedir su curso.
El historiador Gonzalo Paroy Villafuerte explica que el local fue conocido como el “teatro de espaldas de Santa Clara”, debido a su cercanía con el convento del mismo nombre, en una calle que entonces se denominaba Rastro de Santa Clara. El espacio tuvo una importante acogida entre la colectividad china de Lima.
De acuerdo con Paroy, este documento constituye la fuente más antigua conocida sobre representaciones teatrales chinas en Lima, y marca “un antes y un después en la vida cultural limeña”, convirtiéndose así en un hito en la historia de la presencia china en la capital.
La primera función
La llegada de esta compañía también fue registrada por la prensa de la época. El diario El Comercio informó el 19 de febrero de 1869 que una “compañía dramático chinesca” iniciaría sus representaciones en el local, con dos funciones diarias.
La primera función se realizó el 21 de febrero. Al día siguiente, El Comercio describió el teatro, el cual contaba con proscenio, platea, cuatro palcos y un camerino detrás del escenario. El espectáculo reunió a unos 30 artistas chinos que habían llegado desde California al Callao.
Los empresarios habrían invertido más de 11 mil pesos en el acondicionamiento del local y el traslado de los artistas. La obra presentada, según el diario, narraba guerras contra los tártaros y una rebelión sofocada por el emperador.
La representación estuvo acompañada por cinco músicos que ejecutaban instrumentos chinos y congregó a “personas importantes, mujeres limeñas, y público chino y no asiático”. Entre los elementos que más sorprendieron a los asistentes destacaron las escenas acrobáticas.
Más allá del entretenimiento, los teatros chinos se convirtieron en espacios de encuentro e integración entre la población limeña y los inmigrantes chinos. En ellos no solo se difundían historias, música y tradiciones de China, sino que también se ofrecían comidas y bebidas, contribuyendo al surgimiento de nuevas expresiones de intercambio cultural y gastronómico en Lima.