Editorial
El diálogo social y la concertación laboral permiten que trabajadores y empleadores participen en las políticas públicas que los afectan, favoreciendo relaciones equilibradas
El desafío es que este reinicio trascienda la coyuntura. El diálogo social y la concertación laboral permiten que trabajadores y empleadores participen en las políticas públicas que los afectan, favoreciendo relaciones equilibradas. En ese sentido, el CNTPE debe consolidarse como un espacio institucional donde las diferencias se transformen en propuestas y acuerdos respaldados por criterios técnicos.
El consenso entre trabajadores y empleadores sobre la necesidad de elevar la remuneración mínima vital (RMV) representa una señal positiva. El Gobierno propone incrementarla a S/ 1,300, mientras el Consejo continuará evaluando la fecha y modalidad de aplicación. El reto es equilibrar la recuperación del poder adquisitivo con la productividad, la sostenibilidad empresarial y la protección del empleo. Asimismo, resulta clave establecer una metodología técnica, transparente y predecible para futuras revisiones.
La propuesta de mantener al CNTPE en sesión permanente va en esa dirección. La agenda laboral es mucho más amplia que la RMV. Los posibles efectos del fenómeno El Niño sobre las actividades productivas y el empleo exigen anticipación y coordinación. La comisión tripartita propuesta para evaluar sus impactos, así como el seguimiento del empleo formal en las zonas más vulnerables, pueden ayudar a identificar riesgos y activar respuestas antes de que los problemas se agraven.
A ello se suman los desafíos que marcarán el futuro del trabajo. La transformación tecnológica y la inteligencia artificial ya modifican las competencias que requieren las empresas y las oportunidades laborales. Llevar estos temas al CNTPE permitirá debatir con mayor amplitud las necesidades de capacitación, reconversión laboral y productividad, incorporando la experiencia de los actores en el mercado de trabajo.
Todo ello muestra que el diálogo social también tiene una relación directa con la gobernabilidad. Una sociedad democrática no necesita que todos piensen igual, pero sí instituciones capaces de acercar posiciones y construir entendimientos. Cuando las decisiones se discuten con información, argumentos y participación, aumentan sus posibilidades de ser comprendidas, legitimadas y sostenidas en el tiempo.
Por eso, el desafío ahora es darle continuidad a esta nueva etapa. El CNTPE necesita una agenda permanente, respaldo técnico y mecanismos que permitan hacer seguimiento a los acuerdos. La actualización de la RMV puede ser el primer paso; la respuesta frente al fenómeno El Niño, una prueba de su capacidad para anticiparse a los problemas; y el debate sobre la inteligencia artificial, el inicio de una agenda laboral de futuro.