Editorial
“Se ha acordado que técnicos de ambos Gobiernos trabajarán de manera conjunta para agilizar los análisis de riesgo y la homologación de certificados electrónicos”.
Hoy, el Perú goza de 24 acuerdos comerciales vigentes, el último de ellos el firmado con Guatemala, el cual entró en vigor a mediados de este año. A estos TLC se suman bloques multilaterales clave como la Alianza del Pacífico, la Comunidad Andina y el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). Gracias a esto, los productos nacionales acceden con aranceles preferenciales a 59 naciones —que representan el 82% del PBI mundial— y a 140 mercados en los cinco continentes.
A diferencia de otros países de la región, que privilegiaron bloques económicos cerrados, el Perú apostó por una apertura comercial amplia, negociando con diversos socios sin distinciones políticas. Esta estrategia impulsó las exportaciones, que alcanzaron 90,082 millones de dólares el año pasado y superarían los 118,000 millones este año, según proyecciones del BCR.
En un mundo donde constantemente reaparecen corrientes proteccionistas, el titular del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, Rogers Valencia, ha asegurado que el Perú está listo para suscribir el TLC con Tailandia entre los meses de octubre y noviembre.
Tailandia, una nación asiática con 71 millones de consumidores y una clase media en franco ascenso, es actualmente nuestro séptimo socio comercial en Asia. Según el “Reporte de comercio bilateral de 2025”, el Perú le exporta 120 millones de dólares e importa bienes por 620 millones. Pese a esta balanza comercial deficitaria, dicho mercado ofrece un potencial gigantesco no solo para nuestra minería, sino también para nuestra oferta agropecuaria y pesquera.
Con la firma de este TLC, el país podrá consolidar sus envíos de pota, calamar congelado, ovas de pescado, langostinos y conservas marinas. Entre los productos de la emergente agroexportación que lograrán un mayor aprovechamiento se encuentran las uvas de mesa, los arándanos frescos, las paltas, los espárragos, los cítricos y los mangos.
Otra ventaja innegable es que Tailandia funciona como una puerta de entrada estratégica hacia el bloque de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean). Si se logra afianzar el comercio con Bang-kok, el Perú podrá complementar eficazmente los acuerdos que ya mantiene con Singapur y las naciones del CPTPP, tales como Vietnam, Malasia y Brunéi.
El acuerdo traerá consigo también un necesario desbloqueo institucional frente a las barreras sanitarias y fitosanitarias. Se ha acordado que técnicos de ambos Gobiernos trabajarán de manera conjunta para agilizar los análisis de riesgo y la homologación de certificados electrónicos.
El TLC con Tailandia abre pues una nueva y valiosa oportunidad para que la pequeña y mediana empresa logre insertarse en mercados dinámicos.