Opinión
Jefe Institucional de la Biblioteca Nacional del Perú
En zonas rurales, solo el 3% de la población tiene acceso a una biblioteca física. Además, solo el 25% de los 1,894 municipios del país tiene una biblioteca pública.
Hace 205 años, la Biblioteca Nacional del Perú fue fundada por José de San Martín, quien donó parte de sus libros personales con la idea de tener una sociedad con mayores luces de pensamiento.
Es la primera institución cultural de la República peruana, y hoy quiere contribuir a reducir la desigualdad en el acceso a la lectura en el Perú.
Para solucionar la falta de atención a las zonas alejadas, la BNP creó una Red Nacional de Bibliotecas Rurales en comunidades campesinas y nativas.
El primer paso fue en noviembre de 2025, cuando se inauguró la biblioteca Yachaq Sunqu (Corazón que aprende) en Nueva Esperanza de Chonta, en las alturas de Huancavelica.
Este modelo busca mejorar zonas que han sido olvidadas. Ofrece herramientas para acceder a información de calidad, fomenta la lectura y fortalece a la comunidad con libros modernos y bibliodiversos, con enfoque intercultural y multudisciplinario.
Incluso, contribuye con los saberes técnico-productivos de cada pueblo para mejorar su productividad. Se busca que estas bibliotecas se sumen al Sistema Nacional de Bibliotecas, del cual es ente rector.
Pero también la Biblioteca Nacional del Perú tiene la misión de custodiar, conservar y difundir todo el patrimonio bibliográfico del Perú, y, a su vez, desarrolla acciones de identificación para declarar estos bienes como Patrimonio Cultural de la Nación.
A ello se suma la tarea permanente de incrementar sus fondos mediante el depósito legal y valiosas donaciones.
La primera disposición sobre depósito legal se remonta a 1822, y con el paso del tiempo este mecanismo ha ido cambiando y adaptándose a nuevos formatos y soportes.
En 2026, ha alcanzado, además, un hito histórico: contar con un centro de acopio de depósito legal en cada región del país.
Por otro lado, la BNP ofrece servicios presenciales en Lima y San Borja, además de cinco plataformas digitales con más de 85,000 recursos disponibles.
Existen también servicios para acercar la lectura a más personas, como Lectura que cura, Biblioescena, Libros viajeros, caravanas regionales, que articulan con otras expresiones culturales como el teatro, el cine, la danza y la música.
Hacer que la cultura esté al alcance de todos requiere la institución sea verdaderamente nacional.
La BNP, que ha resistido desastres y problemas durante más de dos siglos, acepta el reto de acercar la lectura a más personas para que ejerzan su derecho democrático y ciudadano.
Cada niño que abre un libro o cada adulto mayor que redescubre su historia en una sala de lectura nos recuerda que el corazón de las comunidades late en sus bibliotecas.
Ese debe ser el horizonte: una biblioteca cercana, humana y presente en cada rincón del Perú.