Cultural
Periodista
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Desde esa premisa nace “La invención del territorio”, una exposición colectiva que reúne a ocho artistas en torno a la construcción de un universo compartido, donde cada obra funciona como parte de una misma narración.
La muestra propone una mirada sobre el territorio que va más allá de la geografía. En lugar de representar un espacio determinado, las obras construyen un paisaje imaginario a partir de símbolos, formas, materiales y relatos que se relacionan entre sí. Cada artista desarrolla una voz propia, pero participa de una misma ficción curatorial.
El recorrido ha sido concebido como una secuencia en la que cada obra constituye un fragmento de una historia mayor. Las piezas no funcionan de manera aislada: dialogan, generan conexiones y modifican la lectura de las demás, ampliando progresivamente el territorio que la exposición construye en conjunto.
Pintura, dibujo, diseño y otras prácticas artísticas conviven en la muestra sin establecer jerarquías entre disciplinas. Lo que las conecta no es una estética uniforme, sino la posibilidad de formar parte de un mismo relato y contribuir, desde distintas perspectivas, a la construcción de este territorio común.
La exposición propone una experiencia en la que las obras dejan de entenderse como unidades independientes para integrarse en un sistema de relaciones, el visitante no recorre una colección de piezas, sino un territorio que se revela progresivamente a través de cada encuentro.
Bajo la curaduría de Pilar Martell, “La invención del territorio” reúne los trabajos de Rodrigo Galli, Diego Zevallos, Adrián Zelada, Sofía Visurraga, Andrea Blas, Santiago Aguayo, Leonardo Zapata y Tricia Cáceda. “La invención del territorio” propone así un recorrido que no termina necesariamente al salir de la sala: cada visitante completa el relato desde su propia experiencia, memoria e imaginación.
Mapa del recorrido
La exposición se construye a partir de siete capítulos que conforman un único relato. Así se inicia con El Umbral – El ingreso a un mundo desconocido, luego con La Materia – La forma que adquiere ese territorio.
Sigue Los Habitantes – Presencias, cuerpos y criaturas, La Memoria – Huellas, vestigios y aquello que permanece, La Transformación – El cambio constante del paisaje, y El Ritual – Los gestos, símbolos y códigos que sostienen ese mundo.
Finalmente, El Horizonte – Un final abierto que deja el territorio expandiéndose más allá de la exposición, y La Huella – Lo que queda después del recorrido. Una última presencia que no representa un final, sino la posibilidad de que el territorio continúe existiendo en otro lugar: en la memoria, en la imaginación o en la mirada de quien lo atravesó.