• VIERNES 11
  • de setiembre de 2026

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Formar ciudadanos digitales: el reto actual de la educación


Editor
Lourdes Zeballos

Gerente general de Intecnia STEAM Education


La magnitud del desafío se evidencia al considerar que el Perú tiene 69,642 locales educativos, más de 43,000 de ellos ubicados en zonas rurales, donde las oportunidades de acceso a la conectividad siguen siendo limitadas. La brecha, por tanto, no es únicamente de infraestructura; también es de formación.

Hoy, los estudiantes utilizan inteligencia artificial para investigar, generar contenido, participar en plataformas educativas y acceder a información desde cualquier dispositivo con conexión. Sin embargo, esa facilidad para interactuar con la tecnología no siempre viene acompañada de las habilidades necesarias para identificar riesgos, proteger su información o verificar la veracidad de los contenidos que consumen.

Existe una idea equivocada de que las nuevas generaciones dominan el entorno digital simplemente porque crecieron rodeadas de dispositivos. La realidad demuestra lo contrario. Saber utilizar una aplicación, abrir una cuenta en una red social o consultar una herramienta de inteligencia artificial no significa comprender cómo proteger la privacidad, detectar un intento de fraude o reconocer información falsa.

La verdadera alfabetización digital va mucho más allá del uso de la tecnología. Implica desarrollar pensamiento crítico, fortalecer el criterio para evaluar la información, proteger los datos personales y comprender que cada acción en internet tiene consecuencias. En este contexto, la ciberseguridad tampoco debe entenderse como un tema exclusivo de especialistas o de las áreas de tecnología. La mayoría de los ataques más exitosos comienzan aprovechando un error humano: un enlace malicioso, un mensaje engañoso o una falsa promesa. Por ello, la primera línea de defensa continúa siendo una persona informada.

Los colegios tienen hoy una oportunidad decisiva para formar ciudadanos digitales capaces de aprovechar las oportunidades que ofrece la innovación sin convertirse en víctimas de sus riesgos. Esto requiere integrar estas competencias al proceso educativo y fortalecer el trabajo conjunto entre docentes, directivos, familias y organizaciones comprometidas con la formación de las nuevas generaciones.

La educación del siglo XXI ya no consiste únicamente en enseñar matemáticas, ciencias o programación. También implica preparar a los estudiantes para desenvolverse de forma segura, ética y responsable en un entorno cada vez más digital.