• LUNES 14
  • de setiembre de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
REFLEXIONES

Las batallas por el relato histórico


Editor
Rubén Quiroz Ávila

Decano de Ciencias Políticas y RR. II. de la Universidad Científica del Sur


Consideremos que la historia, tal como la conocemos, es susceptible de ser interpretada. Primero, porque el hecho inicial contado ya ha pasado por una interpretación por parte de quienes lo relatan —que suelen ser quienes tienen los recursos para hacerlo—. Por eso, a lo largo de la historia, la versión de quienes controlan esos engranajes es la que se ha difundido e instalado al punto de ser interiorizada como lo real. Pero si comprendemos que la interpretación tiene sesgos y prioridades desde su propio punto de partida frente a los hechos históricos, entonces es factible que pueda ser revisada posteriormente.

Para esta revisión hay dos posiciones enfrentadas: aquella que usa las evidencias actualizadas para cuestionar el relato histórico bajo una pretendida objetividad o, cuando menos, para reducir los márgenes en los cuales la subjetividad interviene; y otra posición que indica que incluso los factores considerados inocuos son también susceptibles de cargas ideológicas, por lo tanto, es inexistente la neutralidad desde la cual se debe contar la historia. Es en ese marco en el que se disputan actualmente las tendencias interpretativas de todos los hechos, tanto pasados como presentes.

Cambiar la interpretación del pasado modifica nuestra comprensión del presente. Esto se refleja en la revisión de los textos escolares o en el cuestionamiento de las causas emancipatorias. Por ello, esta disputa no es solo académica, sino también política, pues puede transformar la manera en que entendemos nuestra realidad.

Los recursos involucrados en ese estado de tensión son múltiples, y este proceso apenas comienza. Lo que resulte cambiará la propia estructura del conocimiento y se instalará en el circuito educativo para establecerse como un nuevo paradigma. Hemos ido notando este estallido en las plataformas mediáticas y su compleja intensidad en los círculos universitarios. Los actores involucrados en ese emplazamiento toman posiciones cada vez más antagónicas, y se exigirá, progresivamente, una mayor implicación donde el rigor documental y la exigencia analítica deben permanecer vigilantes ante cualquier instrumentalización ideologizada.