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El estudio constata el carácter cada vez más transnacional del crimen organizado y su creciente impacto más allá de la seguridad, lo que incluye desde la política a la economía y las estructuras sociales, volviéndose una preocupación fundamental.
“Se ha convertido en un tema prioritario en lugares donde no lo era. Ha pasado a ser el tema más importante del debate en lugares como Uruguay, Chile, Costa Rica, Ecuador, que eran países históricamente con niveles bastante bajos de violencia y donde eso no era un tema”, explicó en conversación telefónica el secretario general de IDEA, el costarricense Kevin Casas-Zamora.
Polarización
Casas-Zamora advierte que este fenómeno plantea el riesgo de la “captura del Estado”. “No es un tumor que puedes operar y sacar, es como una infección generalizada del cuerpo social que cada vez se va volviendo más difícil de enfrentar porque está metida en el tejido social”, dijo.
Esta organización con sede en Estocolmo resalta en su estudio que América Latina se ha convertido en la región con mayor polarización en el mundo debido a un rápido aumento en la última década.
El diálogo democrático se ha visto erosionado por cuestiones como la economía, la inmigración y la inseguridad, además del éxito creciente de “políticos antisistema” que sacan provecho de “narrativas basadas en una identidad divisoria y políticas de nosotros contra ellos”, resalta el estudio.
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Como ejemplo, el informe cita a Bolivia, donde esa polarización “tóxica” ha llevado a un conflicto social y volátil.
La polarización, combinada con sistemas de partidos mal articulados, dificulta que se puedan alcanzar acuerdos amplios para resolver los problemas, lo que genera a su vez “una enorme y creciente demanda de hombres fuertes”, sostiene Casas-Zamora.
“El liderazgo de los hombres fuertes en este momento resulta muy atractivo en América Latina porque hay una gran exasperación con la incapacidad de los sistemas democráticos que no tienen partidos y que están polarizados. Hay una gran exasperación porque no son capaces de resolver los problemas de la gente”, afirmó Casas-Zamora.
Deterioro
El informe de esta organización con sede en Estocolmo destaca que, por undécimo año consecutivo, más países han empeorado su calidad democrática que los que la han mejorado y que, en el último lustro, el 57% ha experimentado un deterioro en al menos un indicador clave del desempeño democrático.
Influencia
América Latina se mantiene en una situación relativamente estable a pesar de los problemas, con focos de deterioro claros como El Salvador, Nicaragua, pero también con mejoras en muchos indicadores en otros países como Brasil, Guatemala y Honduras.
El informe resalta que Estados Unidos ha experimentado bajo el Gobierno de Donald Trump un retroceso acusado, situándose al nivel más bajo en décadas, una situación que influye en el panorama global y, particularmente, en América Latina.
El Gobierno de Washington buscó influir en los resultados electorales latinoamericanos.