• JUEVES 17
  • de setiembre de 2026

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Automedicación ocular

Una gota que alivió las molestias de una persona no necesariamente es adecuada para otro paciente.

Sin embargo, los mismos síntomas pueden tener diferentes causas y no todas las gotas tienen la misma composición ni cumplen la misma función. Por ello, utilizar un producto sin conocer su contenido o sin determinar qué está ocasionando la molestia puede agravar el cuadro o retrasar el diagnóstico de una enfermedad ocular.

“Una gota que le hizo bien a una persona no necesariamente tendrá el mismo efecto en otra porque el tratamiento depende de la causa que está originando la molestia”, señala el doctor Carlos Siverio Llosa, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión.

Explica que uno de los principales riesgos de esta práctica es que el paciente no siempre puede diferenciar entre una lágrima artificial y un medicamento que contiene sustancias que requieren indicación y supervisión médica.

Riesgo al compartir

Además del riesgo de utilizar un tratamiento que no corresponde, compartir un mismo frasco puede favorecer la contaminación del aplicador y la transmisión de microorganismos. Esto puede ocurrir cuando la punta entra en contacto con las pestañas, los párpados o secreciones oculares.

Por ello, las gotas y ungüentos oftalmológicos deben ser de uso personal, incluso entre miembros de una misma familia. No todas las gotas oftalmológicas tienen la misma composición ni están indicadas para las mismas condiciones. Utilizar un producto sin evaluación médica puede agravar una enfermedad ocular o retrasar el tratamiento adecuado.

Sobre la medicación

Gotas con corticoides: son medicamentos con una potente acción antiinflamatoria y deben utilizarse únicamente bajo indicación y supervisión de un oftalmólogo. Su uso inadecuado puede agravar determinadas infecciones oculares, especialmente algunas de origen viral, al disminuir la respuesta defensiva del ojo.

Gotas antibióticas: destinadas a determinadas infecciones bacterianas y no deben utilizarse por cuenta propia. Una infección ocular no siempre tiene origen bacteriano.

Gotas descongestionantes: formuladas para disminuir temporalmente el enrojecimiento ocular, pero su uso frecuente o prolongado puede generar efectos no deseados.

Lágrimas artificiales: alivian determinados síntomas relacionados con la sequedad ocular, pero existen diferentes formulaciones y no todas responden a la misma necesidad.