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El proyecto era dirigido por el arqueólogo canadiense Steve Bourget, con participación del arqueólogo peruano Bruno Alva. El personaje enterrado sería posteriormente conocido como el Señor de Úcupe.
El hallazgo llamó la atención por la cantidad y variedad de sus emblemas de poder. El ajuar funerario incluía coronas, diademas, narigueras, orejeras, pectorales, máscaras, porras y otros ornamentos elaborados principalmente en cobre y plata.
Los primeros análisis lo identificaron como un personaje de la élite mochica y plantearon una posible función político-religiosa. Investigaciones posteriores han permitido ampliar la importancia del complejo: en 2019, arqueólogos del Museo Tumbas Reales de Sipán localizaron tres nuevas cámaras funerarias de élite en Huaca El Pueblo, próximas al lugar del primer hallazgo.
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Rumbo a China
Dieciocho bienes culturales vinculados al contexto funerario del Señor de Úcupe forman parte ahora de la exposición Oro, Poder y Eternidad del Perú Antiguo, inaugurada en el Museo de la Capital de Beijing.
La muestra reúne 200 piezas procedentes de colecciones peruanas y propone un recorrido por más de 3,000 años de historia de las sociedades prehispánicas del país, desde Chavín y Cupisnique hasta el Imperio Inca.
Entre los objetos de Úcupe figuran una máscara funeraria de cobre plateado con representación antropomorfa, una figura antropomorfa de cobre dorado, una nariguera de plata en forma de medialuna, una orejera derecha de plata y una botella de gollete tubular y asa estribo con representación escultórica.
La exposición permanecerá en Beijing hasta el 7 de octubre de 2026. Luego continuará en el Museo de Ningbo, del 5 de noviembre de 2026 al 4 de abril de 2027, y posteriormente en el Museo de Shandong, del 27 de mayo al 31 de agosto de 2027.
La presencia de Úcupe adquiere una dimensión particular porque las piezas proceden de un contexto funerario que permite acercarse a las formas de representación del poder mochica en el valle de Zaña.
El Ministerio de Cultura ha señalado que la exposición permite mostrar en China expresiones de poder, religión, tecnología y organización social de las antiguas sociedades peruanas.
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Coincidencias
La comparación con el Señor de Sipán resulta inevitable, pero ambos hallazgos no deben confundirse. El Señor de Úcupe pertenece también a la élite mochica y presenta emblemas que permiten reconocer jerarquías y funciones de poder, pero su contexto funerario no alcanza las dimensiones ni la riqueza material de las tumbas reales de Sipán.
Walter Alva, descubridor del complejo funerario del Señor de Sipán, señaló desde el momento del hallazgo que Úcupe aportaba información para establecer jerarquías y roles dentro de la sociedad mochica.
La diferencia también se expresa en el repertorio de objetos: mientras Sipán es célebre por la extraordinaria concentración de objetos de oro y otros metales preciosos, Úcupe destaca por la cantidad de coronas y diademas y por el empleo de plata y cobre plateado, además de cobre dorado.
La importancia de Úcupe, por ello, no depende de competir con Sipán. Su valor está en mostrar otra expresión de la organización del poder mochica y en ampliar el conocimiento sobre las relaciones entre las élites de los valles de la costa norte.
La investigación arqueológica ha reforzado esta lectura. Las tres tumbas de élite descubiertas en 2019 presentaron coronas, diademas, pectorales, máscaras, vestidos de placas, cerámica y restos de camélidos.
Según el Proyecto Especial Naylamp, estos hallazgos permiten estudiar los orígenes, desarrollo e interacción de las sociedades mochicas de los valles de Zaña, Lambayeque y Jequetepeque.
Un museo deseado
La historia de Úcupe tiene una cuenta pendiente: contar con un museo de sitio que permita conservar y explicar el conjunto en el lugar donde fue descubierto.
La idea estuvo presente desde el propio año del hallazgo. En 2008, Walter Alva planteaba que los objetos fueran conservados y exhibidos temporalmente en el Museo Tumbas Reales de Sipán hasta que pudiera construirse un museo de sitio en la comunidad de Úcupe.La solución temporal se concretó en 2012, cuando alrededor de 50 piezas restauradas del ajuar fueron exhibidas en el Museo Tumbas Reales de Sipán. La muestra incluía coronas, narigueras, collares y porras de plata, cobre y cerámica. En ese momento se informó que las piezas permanecerían allí mientras se construía el museo de sitio.
La aspiración no ha desaparecido. En 2019, el descubrimiento de tres nuevas tumbas de élite volvió a poner en evidencia el potencial arqueológico del complejo.
Dato
6 bastones de guerrero fueron hallados en la tumba del señor de Úcupe.