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Ciudad de México Agencia EFE
“En primaria y secundaria no se pueden utilizar”, afirmó el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La medida permitirá que los estudiantes lleven sus teléfonos celulares a las instituciones educativas, pero deberán mantenerlos guardados durante toda la jornada escolar, incluidos los recreos. Se contemplan excepciones para situaciones de emergencia o circunstancias particulares.
El acuerdo también establece disposiciones diferenciadas para otros niveles educativos. En la educación media superior, cada plantel deberá definir las restricciones necesarias para promover un uso responsable de los dispositivos y con fines pedagógicos. Las universidades, en tanto, podrán establecer sus propias políticas para fomentar una ciudadanía digital responsable.
El acuerdo será publicado en el diario oficial de la federación y entrará en vigor el 3 de noviembre. Previamente, se realizarán asambleas con docentes y familias para explicar las nuevas disposiciones.
Delgado explicó que la decisión fue adoptada luego de meses de consultas, foros regionales y reuniones con especialistas sobre los efectos del uso excesivo de pantallas y redes sociales en menores.
Legitimidad
Según el funcionario, en una consulta en la que participaron más de medio millón de docentes, el 81% manifestó que era necesario adoptar medidas frente al impacto del uso de celulares y pantallas en las aulas.
Hasta ahora, México no contaba con una normativa nacional específica sobre el uso de teléfonos móviles en los centros educativos, por lo que las reglas dependían de cada institución, según información de la Unesco.
La decisión se suma a una tendencia internacional de regulación de estos dispositivos en las escuelas. La Unesco señala que 114 sistemas educativos cuentan actualmente con prohibiciones nacionales sobre teléfonos móviles en las escuelas, equivalentes al 58% de los países, frente al 24% registrado en 2023.
Seguridad
La presidenta Claudia Sheinbaum, de otro lado, atribuyó a la “injerencia” extranjera la violencia que afecta al estado de Sinaloa desde setiembre de 2024, tras la captura en Estados Unidos de Ismael “El Mayo” Zambada.
Añadió que, antes de la detención del narcotraficante, Sinaloa registraba menos de un homicidio diario, pero que la violencia se incrementó después de su captura y de la posterior fractura dentro del cártel de Sinaloa.
“Esto generó una violencia que se ha ido conteniendo”, afirmó tras reconocer que persisten índices delictivos importantes. La mandataria defendió también su estrategia de seguridad basada en la atención de las causas de la violencia, el fortalecimiento institucional, la inteligencia, la investigación y la coordinación entre todos los niveles de gobierno.