• VIERNES 25
  • de setiembre de 2026

Editorial

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BID, aliado del Perú en cuatro ejes

Las alianzas abren caminos, pero los recorre la ejecución. La institución aporta respaldo y experiencia; al país le corresponde aportar constancia y disciplina

En Nueva York, la presidenta Keiko Fujimori, acompañada por el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Elmer Cuba, reafirmó con la entidad una colaboración organizada en cuatro ejes: educación, infraestructura, prevención frente al fenómeno El Niño y modernización del Estado.

El ministro la calificó de reunión estratégica. La experiencia indica que estas alianzas rinden más cuando se concentran en pocos frentes bien definidos.

Cada eje responde a una necesidad concreta del país. La educación forma al talento que sostendrá las industrias del futuro.

La infraestructura acerca la producción a los mercados y abarata el costo de competir. La prevención frente al fenómeno El Niño convierte un daño recurrente en un riesgo administrado.

Además, la modernización del Estado traduce todo lo anterior en servicios que el ciudadano percibe en su vida diaria. Entre los cuatro ejes se teje una misma idea: el desarrollo se prepara, no se improvisa. Ninguno de los ejes es un lujo; son las bases de toda expansión sostenida.

El acompañamiento tiene un segundo nivel. El viceministro de Hacienda, Erick Lahura, dialogó con representantes del BID sobre la urgencia de acelerar la adaptación al cambio climático y de fortalecer la resiliencia frente a fenómenos extremos, complemento natural del eje de prevención.

Que el Perú y la entidad multilateral compartan esa lectura de los riesgos habla de una relación madura, donde el financiamiento y el conocimiento técnico caminan juntos.

Nada de esto ocurre en el vacío. Desde el Atlantic Council, en las actividades paralelas de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el ministro Cuba sostuvo que el país ocupa una posición única en la convergencia de tendencias económicas y estratégicas: productor de minerales críticos para la transición energética y potencia agroexportadora que refuerza la seguridad alimentaria mundial.

Un socio con esas credenciales, que construye infraestructura, cadenas de suministro e instituciones, resulta atractivo para los organismos multilaterales. La agenda de la delegación, con clasificadoras de riesgo, agentes financieros y empresas mineras y energéticas, confirma que el Perú quiere evaluarse con los datos a la vista.

Ahora toca convertir el respaldo en resultados: aulas mejor equipadas, obras concluidas, comunidades preparadas ante el fenómeno El Niño, servicios públicos que funcionen.

Las alianzas abren caminos, pero los recorre la ejecución. La institución aporta respaldo y experiencia; al país le corresponde aportar constancia y disciplina.

Con la continuidad de este proceso, el Perú podrá mostrar que lo acordado en Nueva York fue el primer tramo de una obra en marcha.