• VIERNES 25
  • de setiembre de 2026

Opinión

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Enfoque

Ampliar opciones, transformar futuros


Editor
Gregor von Medeazza

Representante del UNFPA en Perú



Editor
Melissa Bustamante

Oficial de Programa del UNFPA


El Perú ha avanzado. Entre 2024 y 2025, el porcentaje de adolescentes de 15 a 19 años que alguna vez estuvieron embarazadas disminuyó de 8.4% a 7.4%. Sin embargo, el promedio nacional muestra solo parte de la realidad: en 2025 fue de 5.4% en el área urbana, 16.3% en la rural y 14.6% en la selva.

Estas diferencias muestran que las oportunidades no llegan por igual a todas. El lugar donde viven, las condiciones económicas, la permanencia en la escuela, la exposición a violencias y prácticas nocivas y el acceso a información y servicios siguen condicionando sus opciones.

En las niñas de 10 a 14 años, la situación exige una respuesta especialmente firme. En 2025, alrededor de cinco niñas por día fueron forzadas a ser madres. Hablamos de violencia sexual y, por tanto, de la obligación de activar una respuesta integral que las proteja, garantice sus derechos y asegure atención, justicia y acompañamiento oportunos.

No existe una solución única. Se requiere educación en sexualidad adecuada a la edad, basada en evidencia y alineada con estándares internacionales; servicios de salud sexual y reproductiva, de acuerdo a su edad, accesibles y de calidad; protección frente a la violencia; continuidad educativa y acciones frente a los matrimonios infantiles y las uniones tempranas y forzadas.

Una maternidad precoz también puede interrumpir trayectorias y cerrar oportunidades. Ser madre no debería significar abandonar la escuela o limitar la posibilidad de construir una vida libre de violencia. Se necesitan sistemas de protección social que reduzcan barreras económicas y una economía del cuidado con servicios accesibles y corresponsabilidad, que permitan continuar estudiando, desarrollar capacidades y decidir sobre el futuro.

La experiencia demuestra que mejorar es posible. En Ayacucho, por ejemplo, los nacimientos en niñas y adolescentes se redujeron aproximadamente a la mitad entre 2019 y 2025, en un periodo de planificación regional, coordinación entre sectores y asignación presupuestal.

El desafío es que esos avances alcancen a todas, sin dejar a ninguna atrás. Se trata de garantizar sus derechos y ampliar las condiciones para estudiar, vivir libres de violencia y prácticas nocivas, tomar decisiones informadas y construir el proyecto de vida que desean. Cuando una adolescente puede ejercer sus derechos, ampliar sus oportunidades y alcanzar su pleno potencial, también se fortalecen las posibilidades de desarrollo de su comunidad y del país.