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Editor de Culturales
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Julio Ramón Ribeyro es recordado, sobre todo, por sus cuentos, pero su obra también encontró un espacio en las tablas. Una oportunidad para descubrir esa faceta menos conocida llega con 2 de Ribeyro, puesta que reúne El último cliente y Confusión en la Prefectura, dos farsas escritas en la década de 1960 que regresan al teatro desde el 1.° de octubre en el Teatro de Lucía.
Javier Valdés, uno de los protagonistas, destaca precisamente la posibilidad de reencontrarse con un Ribeyro diferente al que suele ocupar el imaginario de los lectores. “Ribeyro es un autor que me encanta”, comenta al Diario Oficial El Peruano el actor, quien recuerda su particular admiración por Prosas apátridas, libro que, señala, contiene textos capaces de movilizar y conmover.
Elección
Las dos obras escogidas permiten observar otra dimensión de esa escritura. En El último cliente, una mujer soltera que administra junto con su madre un negocio de alquiler de trajes de novio recibe al último cliente del día. Lo que parece una situación cotidiana deriva en una combinación de seducción, engaño y peligro, con escenas que alternan lo dramático y lo cómico.
La segunda pieza, Confusión en la Prefectura, lleva la mirada de Ribeyro a una oficina pública de una provincia remota. El prefecto ha conseguido su cargo por sus vínculos políticos cuando llega la noticia de un golpe de Estado. A partir de entonces, la obra se convierte en una comedia de enredos en la que los personajes intentan averiguar con quién deben alinearse para conservar sus posiciones.
Ese mecanismo es uno de los aspectos que, para Valdés, explican la vigencia de estas piezas. Aunque fueron escritas hace alrededor de seis décadas, las situaciones y los comportamientos retratados resultan cercanos.
Dato
75 minutos dura la puesta en escena de las dos obras de Ribeyro.