• DOMINGO 27
  • de setiembre de 2026

Editorial

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El reto de reducir la anemia

La decisión de concentrar la primera intervención en 19 distritos críticos es, por eso, un paso concreto. Ahora viene lo más difícil: convertir esa prioridad en resultados visibles para las familias

La primera intervención territorial del Plan Multisectorial para la Prevención y Reducción de la Anemia Materno Infantil priorizará a 59,855 niños menores de un año y 19,609 gestantes. En total, más de 79,000 peruanos estarán en el centro de esta primera etapa.

No se trata solamente de anunciar una meta. La decisión de focalizar la estrategia en 19 distritos críticos de Lima Metropolitana, Ayacucho, Cajamarca, Loreto y Puno permite que los recursos y las acciones del Estado lleguen primero a las zonas donde las brechas son mayores.

Ese cambio de enfoque es necesario. La anemia no se explica por una sola causa ni se resuelve únicamente desde un establecimiento de salud. Hay factores relacionados con la pobreza, la alimentación, el acceso a los servicios sanitarios, las condiciones de vida y también con las particularidades culturales de cada población.

Por eso resulta relevante que en esta estrategia participen el Midis y el Minsa, pero también otros sectores, gobiernos regionales, la academia, instituciones de investigación y el sector privado. La incorporación del Ministerio de Cultura, además, permitirá considerar las diferencias sociales, culturales y lingüísticas de las comunidades donde se desarrollará la intervención.

Hay otro aspecto que merece atención: la estrategia no pretende llegar a todo el territorio al mismo tiempo. Empieza por 19 distritos. Esa focalización puede facilitar el seguimiento, corregir errores y medir qué funciona antes de ampliar las acciones a otras zonas.

El objetivo planteado es reducir en 50% la anemia infantil a 2030. Es una meta ambiciosa, y, precisamente por eso, necesita algo más que buenas intenciones. Requiere continuidad, presupuesto, coordinación entre instituciones y, sobre todo, presencia efectiva en el territorio.

La validación de la intervención continuará hasta fines de 2026, y las acciones en campo están previstas para comenzar progresivamente desde enero de 2027. Ese periodo debe servir para afinar la estrategia y evitar que la coordinación se quede en reuniones y documentos.

Priorizar a más de 79,000 niños y gestantes significa poner nombres y territorios a una política pública. También implica reconocer que no todos parten de las mismas condiciones y que el Estado debe acercarse primero a quienes enfrentan las mayores dificultades.

La anemia infantil no se resuelve con una campaña aislada. Se combate con atención permanente, alimentación adecuada, prevención y seguimiento. La decisión de concentrar la primera intervención en 19 distritos críticos es, por eso, un paso concreto. Ahora viene lo más difícil: convertir esa prioridad en resultados visibles para las familias.