• DOMINGO 27
  • de setiembre de 2026

Opinión

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Reflexiones

Adictos a la pantalla


Editor
Verónica Coello Moreira

Comunicadora social y escritora


Cuando el uso de pantallas es excesivo suelen aparecer síntomas de ansiedad, depresión y soledad, lo cual puede estar relacionado a una exposición a contenidos inadecuados, falta de interacción social cara a cara y presión de las redes sociales. Esto sin mencionar que muchas aplicaciones y videojuegos están diseñados para ofrecer recompensas rápidas y constantes, lo que puede hacer que los niños se vuelvan menos tolerantes a la espera y tengan más dificultad para manejar la frustración.

Sin embargo, ¿qué pasa con los adultos? ¿estamos libre de pecado? En lo absoluto, nosotros también sufrimos efectos relacionados con ansiedad, depresión e irritabilidad; además, temo que se ha vuelto un comodín que usamos apenas tenemos un minuto de tiempo. Es como si no pudiéramos estar sin “hacer nada” y las pantallas nos dan la sensación de estar involucrados en algo. Algunos nos autoengañamos cuando decimos que estamos pegados a nuestra pantalla consumiendo contenido informativo o intelectual, pero continúa siendo una pantalla y seguimos moviendo el dedo de abajo hacia arriba embobados en imágenes y sonidos que nos atrapan casi tan fuertemente como hacen con los niños. Y debo reconocer que me siento una adicta al teléfono, lo reviso más veces de las necesarias y me miento diciendo que veré redes por diez minutos, pero cuando reacciono han pasado 50 minutos o una hora.

Por lo tanto, reconociendo que hay un problema, me estoy obligando a dejar el celular lejos y desconectarme a partir de cierta hora de la noche para poner a trabajar mi cerebro leyendo y analizando más. Con mis alumnos me he puesto creativa para dejar a un lado el uso de dispositivos y trabajar la escritura a mano y la lectura en papel. Es complejo trabajar el análisis crítico y el uso del criterio personal, pero es una tarea que me he impuesto para ayudarlos. Es necesario que los niños crezcan analizando lo que sucede a su alrededor y que no acepten las cosas sin un pensamiento crítico primero.

Corolario, me quedo con las palabras de Elbert Hubbard: “Una máquina puede hacer el trabajo de cincuenta hombres ordinarios. Ninguna máquina puede hacer el trabajo de un hombre extraordinario”.