Editorial
El Perú tiene fortalezas y oportunidades. Mostrarlas afuera, buscar aliados y ponerlas en la mesa es parte del trabajo de un Gobierno que quiere que el país avance
La agenda de la mandataria durante la Asamblea General de las Naciones Unidas fue amplia y tuvo un punto común: posicionar al Perú como un país con condiciones para atraer inversión, ampliar su cooperación internacional y enfrentar sus principales desafíos.
Uno de los encuentros más importantes fue con el secretario general de la ONU, António Guterres. Allí se abordó la lucha contra el crimen organizado transnacional, un problema que exige coordinación entre países. También se conversó sobre migración segura y la preparación frente al fenómeno El Niño. Es decir, no solo se habló de las dificultades del Perú, sino de la necesidad de sumar aliados para enfrentarlas.
En el frente económico, la presidenta presentó ante empresarios e inversionistas una cartera de oportunidades en sectores como minería, comercio exterior, infraestructura digital, tecnologías emergentes y actividades aeroespaciales. También planteó el potencial del país como plataforma logística y productiva de la costa del Pacífico.
Ese mensaje estuvo acompañado de datos. En el diálogo de alto nivel de la CAF, la mandataria destacó el crecimiento económico, las reservas internacionales, el nivel de deuda pública y la autonomía del Banco Central de Reserva. Son fundamentos que permiten presentar al Perú con argumentos concretos cuando se busca atraer capital.
La reunión con el presidente del BID, Ian Goldfajn, fue igualmente relevante. El organismo trabaja con el Perú en transporte, saneamiento, salud, justicia, agricultura y prevención de desastres. Mantener ese vínculo significa contar con cooperación financiera y técnica para proyectos que pueden tener un impacto directo en los ciudadanos.
A ello se sumó el anuncio del relanzamiento de Sierra Verde, con una inversión de US$ 300 millones para reforestar 50,000 hectáreas en los Andes. El proyecto apunta, además, a generar empleo, preservar agua y beneficiar a un centenar de comunidades.
Y hubo espacio para fortalecer relaciones bilaterales. Con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, se abordaron temas como educación, economía circular y transformación digital, además del crecimiento del comercio y de la inversión finlandesa en el Perú.
Una visita internacional tiene sentido cuando sirve para abrir puertas. En Nueva York se abrieron varias: con organismos internacionales, gobiernos, empresarios e inversionistas. El siguiente paso es convertir esos contactos en cooperación, proyectos, inversiones y empleo.
El Perú tiene fortalezas y oportunidades. Mostrarlas afuera, buscar aliados y ponerlas en la mesa es parte del trabajo de un Gobierno que quiere que el país avance.