País
El objetivo es proporcionar información a las autoridades para mejorar las decisiones de prevención y respuesta. Los trabajos ya se realizan en las quebradas de Huaycoloro y Punta Hermosa, y continuarán en otras zonas del norte y sur del país.
El comandante FAP Jonathan Lagos, jefe del Departamento de Planes del Grupo Aéreo N.° 31, explicó que los equipos ya han participado en misiones reales de búsqueda y rescate, y en operaciones de respuesta ante sismos. La experiencia será aplicada ahora ante los posibles efectos del fenómeno durante 2026 y 2027.
Equipos especializados
La FAP cuenta con cuatro drones, dos de ellos con plataforma industrial Matrice 300 RTK. Estas aeronaves incorporan tres cámaras: una con gran angular, zoom óptico y registro térmico, destinada principalmente a la búsqueda y rescate; otra con sensor láser, capaz de generar imágenes tridimensionales; y una tercera que obtiene mosaicos fotográficos para elaborar cartografía.
Los equipos, que pueden operar de día y de noche, alcanzan una altura de hasta 7,000 metros sobre el nivel del mar. El Matrice 300 RTK tiene un radio de operación de entre 2 y 5 kilómetros y autonomía de vuelo de hasta 40 minutos.
Su empleo está previsto para las tres etapas de una emergencia: antes sirven para prevenir y evaluar zonas vulnerables, durante el evento permiten vigilar y atender áreas afectadas, y después contribuyen a evaluar daños y apoyar labores de reconstrucción.
La incorporación de estos sistemas forma parte de una preparación más amplia de las Fuerzas Armadas.
La FAP prevé ampliar progresivamente su capacidad operativa de 18 aeronaves a 31 aviones y helicópteros hasta abril de 2027, además de recuperar aeronaves, acondicionar bases y coordinar acciones con el Instituto Nacional de Defensa Civil y los gobiernos regionales.
El monitoreo adquiere relevancia debido a que el Enfen mantiene el estado de alerta acerca de El Niño Costero. Sus comunicados recomiendan considerar los escenarios de riesgo, adoptar medidas para reducir desastres y preparse para la respuesta ante peligros asociados a la próxima temporada de lluvias, prevista entre setiembre de 2026 y abril de 2027.