• MARTES 29
  • de setiembre de 2026

Editorial

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Elecciones en etapa decisiva

Estas decisiones impactarán en la vida cotidiana de millones de peruanos, pues las nuevas autoridades gestionarán servicios públicos, infraestructura, desarrollo territorial y recursos

Esta etapa permite recordar que una elección democrática no comienza cuando el ciudadano deposita su voto. Detrás de cada cédula de votación, acta, ánfora y lista de electores existe una compleja operación logística que, salvo determinadas ocasiones, pocas veces ocupa el centro de la atención pública. El desafío consiste, precisamente, en asegurar que cada una de las etapas del proceso se cumpla de manera oportuna y conforme al cronograma establecido.

Llevar el material electoral hasta las zonas alejadas del país demanda planificación, coordinación y capacidad de respuesta. La democracia se sostiene no solo en el momento del sufragio, sino también en la preparación previa, la transparencia de los procedimientos y el cumplimiento de las reglas. Por ello, la eficiencia institucional constituye una condición necesaria para que la jornada electoral pueda desarrollarse adecuadamente.

A esta tarea se suma la capacitación de los miembros de mesa, cuyo accionar el 4 de octubre será fundamental, pues en estos comicios se elegirán alrededor de 13,000 nuevas autoridades, entre gobernadores, vicegobernadores y consejeros regionales, así como alcaldes y regidores provinciales y distritales. La participación ciudadana, en ese contexto, tampoco puede limitarse a acudir al local de votación y emitir el voto. También implica informarse, cumplir las obligaciones electorales y comprender la importancia de las decisiones que se adoptarán.

Estas decisiones tendrán efectos concretos en la vida cotidiana de millones de peruanos, pues las nuevas autoridades asumirán funciones vinculadas con servicios públicos, infraestructura, desarrollo territorial y administración de recursos. De allí que el proceso electoral requiera no solo organización, sino también compromiso de todos los actores involucrados.

Las autoridades electorales deben preservar la confianza con información clara, procedimientos previsibles y estricto cumplimiento de las reglas. Los candidatos deben respetar las normas, difundir sus propuestas y promover la participación. A los ciudadanos corresponde informarse y ejercer su derecho con responsabilidad.

El país se acerca a una nueva jornada electoral que exige eficiencia institucional y madurez cívica. Corresponde ahora que cada actor cumpla el papel que le corresponde, porque una elección democrática se construye mucho antes de abrir las urnas y se completa cuando la voluntad expresada por los ciudadanos es respetada.