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Brasilia, Brasil AFP
Flávio Bolsonaro obtuvo 47.07% de los sufragios frente a 45.12% para Lula, con el 99% de las urnas contabilizadas.
El senador, poco conocido hace unos meses a nivel nacional, ha basado su campaña en la promesa de “rescatar” a Brasil en asuntos como la inseguridad y promete reducir la dependencia a las ayudas sociales del Gobierno.
Flávio Bolsonaro se describe a sí mismo como “más moderado” que su controvertido padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado por golpismo, al tiempo que destaca que por sus venas corre “sangre Bolsonaro”.
De 80 años, Lula busca un cuarto mandato, y ha hecho de la soberanía su bandera electoral.
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Trump
El izquierdista advierte contra la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien extiende su área de influencia en la región con Gobiernos de derecha en Argentina, Chile o Colombia.
Las encuestas previeron una pequeña ventaja para Lula hasta la víspera de las elecciones. Fue como en 2018, cuando los sondeos se equivocaron al subestimar la fuerza de la derecha en los comicios que enfrentaron a Lula con el entonces presidente Jair Bolsonaro.
Unos 160 millones de ciudadanos estaban convocados a sufragar.
Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro, pero ha dicho que sigue “muy de cerca” las elecciones.
El republicano ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo y condenado a 27 años de cárcel.
En los mítines de Flávio Bolsonaro, sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Donald Trump.
Inseguridad
En pocos meses, Flávio Bolsonaro logró pisar los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un filme biográfico sobre su padre.
Él promete una férrea política contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública.
“Necesitamos un cambio. En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos. Lo más importante es nuestra seguridad”, dijo en Río la bolsonarista Babiliana Figueira, una bombera de 40 años.
El presidente brasileño Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de siglo, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y de que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma.
El exmandatario nunca se ha sacudido la etiqueta de “ladrón” que le pusieron la derecha y parte de los brasileños.
Oposición gana más curules
Más allá de la disputa presidencial, la derecha obtuvo una serie de victorias en gobernaciones y bancas del Senado que reconfiguran el mapa político de Brasil. De los al menos 13 gobernadores elegidos en primera vuelta, 11 pertenecen a partidos de derecha o centroderecha, 5 de ellos del Partido Liberal (PL), la agrupación de Bolsonaro.
En el Senado, donde no hay segunda vuelta y en cada estado y el distrito federal resultan elegidos los dos candidatos más votados, el PL conquistó al menos 16 de las 54 bancas en disputa, según resultados parciales. Con eso, el partido de Bolsonaro tendrá al menos 25 senadores a partir de 2027 y se consolidará como la mayor bancada de la Cámara Alta.