Cultural
«Asesinato en el Expreso Oriente», thriller policial de Agatha Christie (1890-1976) publicado hace más de nueve décadas, tiene magia y permanencia en el tiempo. Su fórmula de personajes y desarrollo de la historia continúa cautivando a los espectadores. Es una escuela de la novela negra, a la cual siempre vuelven como referencia escritores, guionistas y realizadores.
Recordemos que la prolija narradora británica fue una renovadora del género policial, con una estela presente. De su gran universo creativo, Asesinato en el Expreso Oriente es de sus obras que continúa adaptándose más en el teatro, la televisión y el cine.
Gran parte de su éxito se debe a la forma cómo el pequeño y pulcro detective belga (siempre confundido como francés) Hércules Poirot resuelve los casos. El investigador del bigote, autodenominado «el más grande detective del mundo», está presente en una veintena de novelas de la narradora británica y ha sido llevado a la pantalla grande desde el año 1931.

2.
El director Rodrigo Falla Brousset toma este clásico de la novela policial contemporánea y presenta en Lima su adaptación a las tablas.
Se trata de una versión elegante y creativa de Asesinato en el Expreso Oriente, que mira al espectador de hoy.
El equipo de producción ha cuidado mucho los elementos escenográficos y de vestuario, retratando Estambul y la moda de inicios de la década de 1930 (Agatha Christie escribió la novela en esta ciudad turca).
Falla y su equipo multiplican las posibilidades de la boca de escena del pequeño teatro del Centro Cultural de la Universidad de Lima, convirtiéndola en los elegantes interiores de los vagones del Expreso Oriente, donde transcurre casi la totalidad de la obra.
Apunto que esta versión es consciente del espectador actual, porque Falla y su equipo utilizan los elementos audiovisuales sin atosigar y ampliando las posibilidades escénicas. El espectador que ha crecido en el universo de las plataformas de streaming se siente cercano con el uso de estas herramientas.
3.
Pero más allá de estos artilugios citados, lo más importante continúa siendo el trabajo actoral y su coreografía impecable.
El espectador puede tener más a mano la versión fílmica de Asesinato en el Expreso Oriente (2017), dirigida y protagonizada por Kenneth Branagh, pero Carlos Mesta construye su propio Hércules Poirot. Uno que no traiciona las características del detective belga, austero en movimientos, con alguna que otra ironía en sus diálogos; pero sobre todo, observador de las situaciones.
Falla aprovecha también los clichés sobre el trabajo de algunos actores con presencia en la televisión local para construir los personajes, haciendo guiños a la memoria colectiva del espectador peruano promedio. Por ejemplo, la elegancia de la actriz Sonia Oquendo es compatible con su papel como la Princesa Dragomiroff. O los papeles sensuales de Laly Goyzueta hacen lo propio para su construcción de Hellen Hubbard, y el giro final de su personaje resulta muy bien desarrollado. No hay pieza suelta en el elenco.
En conclusión, Falla nos entrega una versión del Asesinato en el Expreso Oriente que satisface, juega con los espectadores y nos permite estar alertas hasta el final de la función. En sus manos, Agatha Christie nos sigue sorprendiendo.
Dato:
La temporada de Asesinato en el Expreso Oriente va hasta el 31 de octubre, los jueves, viernes y sábados, a las 8 p. m. en el Teatro del Centro Cultural Ulima (Edificio L2, piso 1, Jr. Cruz del Sur 206, Santiago de Surco). Entradas: Joinnus.
(FIN) JVV/JVV