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Río de Janeiro, Brasil AFP
El derechista Flávio Bolsonaro afronta el balotaje del 25 de octubre con ventaja tras haber obtenido, contra todo pronóstico, el 47% de los votos el domingo, frente al 45% de Luiz Inácio Lula da Silva.
Fuera de las presidenciales, la izquierda sufrió un duro revés. Una ola conservadora se impuso en las legislativas.
Posibilidades
¿Tiene el mandatario octogenario chance real de dar vuelta a la situación?
“Es difícil, improbable, pero no imposible”, declara Beto Vasques, analista de la Fundación Escuela de Sociología y Política de São Paulo.
Para Luciana Veiga, de la Fundación Getulio Vargas, “lo más grave, para Lula, es que existe la sensación de que ya no tiene realmente de dónde sacar más votos”.
Luce improbable que pueda asegurar el 8% de los votos que en la primera vuelta fueron a los demás candidatos, pues prácticamente todos son conservadores.
Por eso el presidente apunta a los abstencionistas como objetivo prioritario. Más de 33,000,000 de personas no acudieron a las urnas el domingo, el 21% del electorado.
Esa reserva podría, según Lula, permitirle recortar los 2,200,000 votos de desventaja con respecto al hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022).
“Hay que convencerlos, es nuestra responsabilidad devolverles el interés por ir a votar”, dijo el izquierdista tras una reunión con sus aliados en Brasilia.
“Una ligera disminución de la abstención puede cambiar el resultado de la elección”, estima Beto Vasques.
Pero Luciana Veiga estima que los abstencionistas, cuyo número aumenta en cada elección en Brasil, no son “una mina de oro”. Ve más posibilidades de convencer a quienes votaron en blanco o nulo, cerca del 5% del electorado.
Marco Aurelio de Carvalho, uno de los coordinadores de la campaña de Lula, se declara “confiado” en la capacidad de la izquierda para afrontar este desafío.
“El mundo entero tiene la mirada puesta en Brasil. Tenemos que honrar esa responsabilidad porque podemos revertir la situación”, afirmó.
Apoyo
El candidato del ultraderechista Partido Liberal (PL) viajó a Goiânia para escenificar su alianza con Ronaldo Caiado, quinto en la primera vuelta con el 2.18% de los sufragios.
Exgobernador de Goiás y de talante conservador, Caiado tiene 77 años, es un histórico adversario de Lula y está muy vinculado con la influyente industria agropecuaria.. Se presentó a las presidenciales de este año, aunque nunca supuso una amenaza para Flávio, que capitalizó y hasta superó los votos que obtuvo su padre en las elecciones de 2018 y 2022.