Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
  • JUEVES 8
  • de octubre de 2026

Editorial

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Transmisión eléctrica y desarrollo

El camino está trazado; falta recorrerlo con la misma constancia y el mismo consenso con que se firmó. Que cada torre llegue a tiempo y que cada hogar lo note sin siquiera saberlo

Los proyectos, que integran el grupo 1, suponen una inversión superior a los 339 millones de dólares y nacieron de una adjudicación muy competitiva, en la que cuatro operadores de prestigio internacional presentaron ofertas. Esa rivalidad habla de un país que sigue resultando atractivo para el capital serio.

Forman parte, además, de un esfuerzo mayor: 17 proyectos de líneas de transmisión, repartidos en cuatro grupos, que provienen de los planes 2023-2032 y 2025-2034. La Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión) prevé adjudicar los grupos 2 y 3 en el cuarto trimestre de 2026 y el 4 en el primer trimestre de 2027. Hay una hoja de ruta y, lo que es menos frecuente, también un calendario.

Los beneficios se medirán en el territorio. En Piura, el enlace de 500 kV entre Miguel Grau y Pariñas abrirá espacio a la energía renovable, sobre todo eólica. En Lambayeque, los enlaces de 220 kV darán respaldo a Olmos, Motupe y Jayanca.

En Junín, la subestación Palián reforzará el servicio en Huancayo, Orcotuna y Pucará ante eventuales contingencias. En Ayacucho, el enlace Muyurina-Mollepata mejorará las condiciones de operación. Son cables y torres, sí, pero también la garantía de que un taller, una cámara frigorífica o un aula no dependan del azar.

El presidente ejecutivo de ProInversión, Luis Del Carpio, lo resumió con nitidez: una irrigación necesita energía para impulsar la agroindustria, un puerto para crecer y un parque industrial para atraer empresas.

El titular del Ministerio de Energía y Minas (Minem), Guillermo Shinno, aportó la otra mitad del argumento: no basta con generar; hay que llevar esa energía allí donde la población y la producción la necesitan. Generación sin transmisión es un río sin cauce.

El modelo elegido, las asociaciones público-privadas, reparte las tareas con sensatez. Engie Transmisión Perú asumirá el diseño, el financiamiento, la construcción, la operación y el mantenimiento durante la obra y los 30 años de servicio.

El Estado fija el rumbo; el privado aporta capital y pericia. Queda la parte exigente: cumplir los plazos y mantener la tecnología al día, como muestra el nuevo centro de control de Acciona, que incorpora inteligencia artificial para supervisar activos de transmisión.

La transición energética y una demanda creciente plantean nuevos retos, y el propio ministro los reconoce.

Responder a ellos exigirá inversión, innovación, talento humano y visión de largo plazo.

El camino está trazado; falta recorrerlo con la misma constancia y el mismo consenso con que se firmó. Que cada torre llegue a tiempo y que cada hogar lo note sin siquiera saberlo.