Convivir
“La evaluación preventiva debe permitir identificar oportunamente factores de riesgo que pueden pasar inadvertidos y detectar cambios relevantes en el estado de salud. A partir de estos resultados, el médico puede determinar qué aspectos requieren seguimiento y qué medidas preventivas son necesarias en cada caso”, señala Patricia Basurto, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma del Perú.
La edad, las enfermedades previas y los antecedentes familiares pueden determinar qué pruebas son pertinentes y con qué frecuencia deben realizarse. Para aprovechar mejor esta evaluación es necesario considerar los siguientes puntos:
Empieza por tus antecedentes: informa sobre enfermedades, operaciones, medicamentos y problemas de salud de familiares cercanos. Lleva tus resultados anteriores y menciona cualquier molestia, aunque parezca poco importante.
Control de la presión y el peso: estas mediciones, junto con la evaluación física, ayudan a identificar riesgos. Sus resultados deben interpretarse considerando tu historia médica y factores como el consumo de tabaco, la dieta o la actividad física que realizas.
No pidas análisis por rutina: las pruebas de glucosa, colesterol u otros análisis deben estar indicadas por un médico. Antes de realizarlos, pregunta qué buscan detectar y por qué son necesarios en tu caso.
“Recibir los resultados no significa haber terminado el chequeo. Lo importante es entender qué indican y qué debemos hacer a partir de ellos. Si aparece una molestia nueva o persistente, tampoco hay que esperar al siguiente control anual para buscar atención”, concluye Basurto.