Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia
  • SÁBADO 24
  • de octubre de 2026

Editorial

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Los beneficios de la paz

Frente a este complejo escenario, Perú y Ecuador también han establecido sólidos pilares de cooperación en áreas clave como la gestión del riesgo de desastres’’. (especialmente ante el fenómeno El Niño)

Desde ese momento, tal como lo recuerda la presidenta Keiko Fujimori en un reciente artículo, las relaciones bilaterales pasaron de una lógica de enfrentamientos a una etapa de estrecha cooperación, cimentada firmemente en la paz y la integración.

En 1795, mientras que las guerras napoleónicas amenazan con desangrar Europa, el filósofo Immanuel Kant escribió su célebre ensayo Hacia la paz perpetua. Allí sostenía que para alcanzar una paz verdadera no bastaba con firmar un tratado diplomático; los Estados debían comprometerse con principios éticos y estructuras políticas democráticas que afianzaran la plena confianza mutua.

Perú y Ecuador han logrado dar ese paso a través del comercio, el turismo y diversos mecanismos gubernamentales. Si el intercambio de bienes y servicios era de apenas 300 millones de dólares en 1998, el año pasado alcanzó los 2,600 millones; es decir, se multiplicó casi por nueve, mostrando una clara tendencia alcista para el presente año. Se debe entender que el comercio bilateral no solo implica la compra y venta de productos, sino el sostenimiento de un diálogo empresarial y político constante.

Una dinámica similar y muy positiva ocurre con el turismo. Antes de 1998, los visitantes ecuatorianos eran muy escasos; sin embargo, en 2025 recibimos a 350,000 de ellos. Este clima de confianza también se refleja en la cooperación para grandes inversiones conjuntas, como el proyecto de interconexión eléctrica, que representa más de 230 millones de dólares de inversión desde el lado peruano.

Hoy, sin embargo, enfrentamos nuevos retos comunes, tal como se abordó en el reciente Encuentro Presidencial y XVII Gabinete Binacional realizado en Lima. Los nuevos enemigos de la paz son los grupos criminales transnacionales, los cuales se aprovechan de la permeabilidad de nuestras fronteras para ingresar a territorio nacional y cometer actos delictivos que siembran zozobra en la población.

Ningún país puede luchar aislado contra mafias que utilizan avanzados recursos tecnológicos y logísticos para evadir los controles. Solo una cooperación política, policial y militar al más alto nivel nos ayudará a combatir de raíz el tráfico de drogas, armas y explosivos, así como la minería ilegal, el lavado de activos, el contrabando y la trata de personas.

Frente a este complejo escenario, Perú y Ecuador también han establecido sólidos pilares de cooperación en áreas clave como la gestión del riesgo de desastres (especialmente ante el fenómeno El Niño), la promoción turística conjunta, el cuidado de la Amazonía, el combate a la pesca ilegal y la integración energética. Tal como destaca la Declaración Presidencial de Lima, estos son, en tiempos de grandes desafíos globales, los verdaderos frutos de la paz binacional.